Imaginando que la cama es una nave espacial

Mientras se pueda volar...

jueves, marzo 13, 2003

1, 2, 3... No pidas zumo de tomate en los aviones

La empresa me ofrece un curso de 40 horas de dirección y participación en reuniones. Voy.
En el curso somos 10 alumnos, en una pequeña sala con pared de cristal translúcido. En seguida detectamos:

1/ es soporífero,

2/ una total pérdida de tiempo,

3/ no tiene sentido

Como si de un remake de 10 negritos se tratara, los alumnos van desapareciendo:

1/ El primero, y más envidiado, aprovechó que el sr. profesor se daba la vuelta para apuntar una absurdez en la pizarra.

2/ El segundo se hizo sonar el móvil el mismo, (juraría que imitó el sonido con la boca), y nos bordó una actuación a lo George Cloony en "Urgencias", que no sé si convenció al sr profesor, pero resultó de lo más entretenido.

3/ El tercero dijo que iba al servicio y jamás regresó.

La huída siguió avanzando, 6, 5, 4, 3, 2,... y yo, que soy idiota. Aquí estoy, con el sr. profesor, cuyo rostro se ha ido transformando en el del abuelo abandonado en la gasolinera, o el perro del anuncio "elnuncaloharía". El sr. profesor me mira sin parapadear, supongo que teme que al hacerlo me pueda escapar.

Estoy indignada conmigo misma, y mientras sonrío y asiento con un interés de cartón piedra, pienso en todo lo que soy y no quiero:

1/ soy de las que participan con fingido entusiasmo en las estúpidas conversaciones de los taxistas,

2/ soy de las que cruzan por los pasos de cebra con una ridícula carrerita para que no espere el sr. conductor,

3/ soy de las que se pegan una paliza a limpiar el día antes de que venga la sr. de la limpieza...

Resumiendo, soy del tipo de persona que toma zumo de tomate en el avión, y por eso estoy aquí, encerrada en este cuarto oscuro, bajo la tenue luz del proyector de diapositivas, asintiendo a las explicaciones del sr. profesor, alias tristón le hace falta un amiguito, mientras me maldigo a mi misma por no ser capaz de ser menos cobarde.
Esoy muerta de la vergüenza, intentando pensar que al menos no puede empeorar la situación... cuando él se calla, sonríe, y me dice:

- Con esté cristal y la luz apagada, nadie puede vernos.

- Aggggggggggghhhhhhhhhhhhhhhh!!!!!