¿Y vale que me dan un Oscar?
Ayer vi el resumen de los Oscar en Canal Plus. Como a mi imaginación le importa un pito mi fobia a hablar en público, en cuanto tenga un minuto pienso soñar despierta que me dan un Oscar. Me encuentro con algunos problemas sobre a quién demonios puedo situar apoyándome con una intensa mirada cómplice y emocionada hasta las lágrimas en el patio de butacas. Ya que a ele minúscula le vine grande la butaca; mi madre, a la que quiero hasta el infinito y más allá, es capaz de ponerme de los nervios hasta en sueños; y él, que fué lo mejor de la entrega del Contradiction (mi oscar a la vallecana), ya no está.
Respecto a la quiniela de los Oscar: Shu ha vuelto a hacerlo. Arrasando como en los Goya. Nos lo comunica desde Copacabana, como con desgana, dónde se haya "descansando", digo yo, que del esfuerzo de haber pronunciado los nombres de los ganadores como si se los dictaran las voces del más allá. Yo lo he visto. Se concentra. No me escucha. "Actrizdereparto actrizdereparto actrizdereparto", invoca. Horas más tarde escupe, a lo recién visitada por Nostradamus: "Catherine Z Jones".
"O" el tormentoso, que iba de lo más "enterao", vuelve a quedar segundo, aunque con mucho menos glamour que en los Goya, ya que no se ha refocilado de los demás participantes, y no es lo mismo su semivictoria sin recochineo infantilón, que le daba un toque al juego de lo más rejuvenecedor...
Y yo, tercera, obligada a concluir que "mi obra de teatro es una boñiga de vaca". Por bocazas.
Lo que más me ha dolido es el acierto de ambos en el mejor cortometraje de animación: "Schubschubs". Yo también quería votar por este absurdo título, ¿y quién no?, pero voté la última, y una vez más, me perdió el querer ir de original. En fin.
Y ahora lo siento, pero me tengo que ir a preparar mi discurso de agradecimiento por el Oscar.

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