Imaginando que la cama es una nave espacial

Mientras se pueda volar...

lunes, mayo 05, 2003

Mi mama me mima, mi mama me ama

Es el día de la madre. Mi madre me regala flores. Considera que la entrega de flores debe correr a cargo de ele minúscula. Aunque se llaman igual el entendedimiento es difícil; quizá la diferencia generacional de 6 décadas y media entre ellas, tal vez el que ele minúscula aún no haya vivido ningún cumpleaños con "s" de plural,... La ceremonia de entrega sufre retrasos. Finalmente resulta estupenda aunque las flores huelen a soledad.

Regalo a ele minúscula una tienda de campaña. Se emociona tanto, con esa emoción sin adulterar, que jugamos dentro de la tienda al valequeestabamosen, hasta que el oxigeno cerebral comienza a escasear debido al calor plástico. Así tras haber acampado en una ladera del Tíbet, en una playa de Borneo, en el Circulo Polar, y en el desierto de Gobi, nos vemos obligadas a salir de expedición.

Ele minúscula me regala salvajes y aventureras noches de fin de semana acampadas en el salón. Uno de los mejores regalos de mi vida. En serio.

Mis amigas me miman
Carmen me invita a café. Vive colgada del cielo del madrid castizo. Se la ve bonita allá arriba. Ya en plena noche de domingo me llama Shu, que acaba de volver de "jugar" en la Fnac, que ha comprado muchos libros, que va a cenar, que el joven Zen anda descorchando una botella de vino Sudafricano. La cata en directo: Chorizo afrutado con regustillo ahumado. Hay que abrir otra botella. Después va a ver "7 vidas". Más tarde "Fraiser". Oirla me borra las esquinas de la soledad. Se agradece en un domingo por la noche.