Volando voyEn el metro.
El conductor es más rápido y sus maniobras son más secas de lo habitual, es como viajar en el gusano loco. De vez en cuando a algún viajero se le escapa un grito mudo o una risa nerviosa.
Un inmigrante negro, del tamano del Kilimanjaro y cara de asesino, se levanta para cederle el sitio a una anciana.
Un adolescente de pantalones caídos y piercings lee Madame Bovary.
Una ecuatoriana se sienta con un bebé sobre las rodillas, que tiene cara de mono titiritero y dispara besos de metralleta a discreción.
Un anciano castizo le cuenta un joven guiri mochilero que él nació en Lavapies.
Leo un sms de hada mala que cuenta que desde la ventana ve el Río de la Plata.
Benjamín Biolay me susurra palabras en francés al oído, que imagino de amor porque no se francés y me da la gana.
Al meter la mano en el bolso descubro a Chiquitín, un conejo-llavero de peluche, del que Ele minúscula afirma ser madre y al que a ratos le explica el mundo.
La chica del asiento de al lado me regala su País cuando se va.
El metro volar no vuela, pero a veces lo parece.
En el cine.
Coixet es capaz de hacer que uno se enamore de Tim Robins. A pesar de su cabeza reducida por los jíbaros, a pesar de ser un enfermo agonizante con todo el cuerpo quemado, a pesar de tener que ponerle una cu^na para que haga sus necesidades. Tiene magia retratando perdidos.
Tim Burton es capaz de hacer que uno desee ser la novia cadáver, con su ojo de bambi suelto, con su pelo azul, con el gusano de su conciencia y sus bonitos harapos nupciales.
Woody Allen es capaz de hacer películas perfectas.
Sólo es cuestión de una sesión sin mucha gente, sentarse en las primeras filas (dentro de la pantalla de momento no es posible), y echar a volar.
En la tele.
Artista ha hecho el spot promocional para la nueva cadena cuatro con sus personajes. Sus retratos tienen tanta personalidad que todo el mundo sabe que son suyos. Y como lo de salir en la tele impacta debido a joderqueestáaquíenmisalón, amigos y conocidos me llaman con emoción para decirme quehevistolosdibujosdetulibroenlatele. Incluso me dan la enhorabuena. Y una se siente mitad como la amiga del vecino del primo de Antonio Banderas, y mitad feliz al saber que Artista vuela.
Lógico, opinan Innombrable y Hada Mala, con Tormenta al lado cómo no va a volar.
El viernes quedo con ella a comer y procuro pegarme muchomuchomucho y no dejarla escapar tan fácilmente; por si acaso esto de volar es contagioso.
En la vida.
La infancia es un fraude en el que nos venden vidas imposibles: con tanto cuento de princesas y protagonistas, y que el amor existe y lo encuentras y triunfa y no para hasta que eres feliz y comes perdiz, y que los buenos siempre ganan y son diferentes de los malos y les ves venir con sus colmillos afilados.
Y luego resulta que no, que todo es mentira.
Pero a pesar de ese no, resulta que al final esto de ser un puto secundario no está mal, (sino lo crees basta elegir entre Peter Lorre o Norma Duval).
Y esto de volar merece la pena y no es difícil.
En el metro, con palabras, con dibujos o en el cine.
Aunque sea mentira, el caso es volar.

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