I love you Dexter MorganDexter Morgan, forense policial, limpito y ordenado, es mi mejor amigo.
Tiene el inconveniente de no ser real.
Pero lo perfecto no existe.
Ya nos lo decía Billy Wilder en Con faldas y a lo loco.
Por eso, el hombre de la luna, tras doce horas volando en la nave,
se tira en paracaídas a los pies de su ex novia acabada en i.
Y como buena poseedora de nombre que acaba en i,
es convencional, predecible, lisa, sin aristas,
Y como buena poseedora de nombre que acaba en i,
es convencional, predecible, lisa, sin aristas,
y a su lado todo es mucho más cómodo y más fácil que conmigo.
¡Dónde va a parar!
¡Dónde va a parar!
Que yo, tras tantas horas con tipos como Dexter, ando perdida en la ficción.
Mientras que ella es real y son doce años.
Doce.
Como los apóstoles,
Mientras que ella es real y son doce años.
Doce.
Como los apóstoles,
las uvas de nochevieja,
un equipo de fútbol si le sumas uno,
o la mala suerte si se lo restas.
Y dicen que piedra gana a tijera, tijera gana a papel, papel gana a piedra
un equipo de fútbol si le sumas uno,
o la mala suerte si se lo restas.
Y dicen que piedra gana a tijera, tijera gana a papel, papel gana a piedra
y que Realidad gana a Ficción.
Yo no lo creo.
Por eso Dexter Morgan es mi amigo.
Tan vacío, tan filosófico y tan guapo.
Y pasamos el fin de semana juntos.
Preferible a muchas realidades.
Empujar el carro por el Carrefour entre multitudes, es real.
Las lentejas y los tanatorios, son reales.
El 5 fluoracilo, los vómitos y las nauseas, son reales.
Es real tanta mentira y tanto disfraz.
Tener que decir bien cuando te preguntan qué tal todo.
Aunque andes haciéndote un torniquete para no desangrarte,
aunque lleves la víscera cardiaca pisoteada en el bolsillo,
(por dejarla donde no debías, que la realidad es peligrosa).
Todo Bien
¿Qué tal todo?
Bien
Dexter si que me comprende.
Hoy es domingo y primavera en Madrid.
Duermo con la ventana abierta.
Me despiertan los sonidos de los vecinos que ascienden por el patio.
Y puestos a escuchar, me gustaría:
Oír risas, carcajadas, alguien que hace cosquillas,
una canción de bosanova, los pasos de alguien aprendiendo a bailar,
los gritos de alguien que explota en un orgasmo incontrolado.
En lugar de eso se oye la misa de la tele,
Yo no lo creo.
Por eso Dexter Morgan es mi amigo.
Tan vacío, tan filosófico y tan guapo.
Y pasamos el fin de semana juntos.
Preferible a muchas realidades.
Empujar el carro por el Carrefour entre multitudes, es real.
Las lentejas y los tanatorios, son reales.
El 5 fluoracilo, los vómitos y las nauseas, son reales.
Es real tanta mentira y tanto disfraz.
Tener que decir bien cuando te preguntan qué tal todo.
Aunque andes haciéndote un torniquete para no desangrarte,
aunque lleves la víscera cardiaca pisoteada en el bolsillo,
(por dejarla donde no debías, que la realidad es peligrosa).
Todo Bien
¿Qué tal todo?
Bien
Dexter si que me comprende.
Hoy es domingo y primavera en Madrid.
Duermo con la ventana abierta.
Me despiertan los sonidos de los vecinos que ascienden por el patio.
Y puestos a escuchar, me gustaría:
Oír risas, carcajadas, alguien que hace cosquillas,
una canción de bosanova, los pasos de alguien aprendiendo a bailar,
los gritos de alguien que explota en un orgasmo incontrolado.
En lugar de eso se oye la misa de la tele,
con su sermón y sus cánticos guitarreros de gozos y de almas grandes alegría viva dios.
Esa realidad que da miedo.
Me levanto, hago café y, aunque me apetece estar con Dexter,
me obligo a vestirme y a bajar a por el periódico.
Se que Dexter me espera.
Esa realidad que da miedo.
Me levanto, hago café y, aunque me apetece estar con Dexter,
me obligo a vestirme y a bajar a por el periódico.
Se que Dexter me espera.
¿No es perfecto?

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