Imaginando que la cama es una nave espacial

Mientras se pueda volar...

domingo, noviembre 18, 2007

Cena en casa Soprano

Hay casas tan bonitas, tan blancas y tan limpias, que parecen los lugares donde deben habitar los ángeles.
Y de hecho, si tienes la suerte de ser invitado a cenar a una de estas casas,
un ángel etéreo que parece a punto de echar a volar o desvanecerse,
te coge el bolso y te roza el alma una bienvenida blanca de algodón.
Estamos en pleno centro de Madrid, a sólo unos minutos de dónde todos los caminos empiezan. Para llegar a la casa hemos atravesado varias calles desiertas, irregulares e imposibles; no tengo la certeza, pero sospecho haber cruzado una puerta invisible que conduce a un Madrid paralelo, un paraíso silencioso, donde si vienes a cenar, te abre la puerta un hada.
Y uno piensa en Howards, en el armario de Narnia, en el Instituto de las Winx, colgado del cielo, y cree haber llegado a Nunca Jamás.
Mr. Soprano es el que manda en Nunca Jamás.
Imponente jefe del lugar que nos lleva a todos de la mano haciéndonos creer mágicos e importantes.
En algún punto de la noche pienso que si quisiera podría volar por la habitación.
Volar haciendo un travelling cinematográfico,
Filmar a un dandy francés gay guapísimo y su apañada mujercita.
A Mr Soprano y su ángel.
A una bruja mala y mi adorado Innombrable.
Y mi silla vacía, que ando allá arriba.
Y uno piensa en su Selenita,
que no es suyo ni viene al caso,
pero uno se enamora sin venir al caso y que se le va a hacer.
En si le gustaría estar en esa cena o tal vez no.
En si se mostraría políticamente incorrecto o quizá no.
En si le fascinaría el silencioso Ángel o no mucho.
En si querría viajar a mi lado o más bien no.
Y el guapísimo dandy francés cuenta que conoció a los hombres en el Berlín ocupado, que a los treinta dejó París y el dinero y fue a Sao Paolo por amor.
Y uno piensa que no quiere ir a trabajar el lunes y quiere descubrir amores grandes como Australia.
Que quiere llegar a la nave y dormir en un nudo imposible con el Hombre de la luna para siempre jamás.
Y si lo que desea no es posible, jugar a ser un dandy francés guapísimo.
O la amada y dulce pareja gay del dandy, capaz de transformarse en Bruce Willis y amenazar a dueños de perros asesinos para defender su territorio.
O la ingeniosa, inteligente y ácida bruja mala.
O el poderoso y sexual Mr Soprano.
O un Ángel.
O mí adorado Innombrable.
Lo que sea.

Hay noches en las que el mundo parece un lugar mejor.
Noches en las que se habla de cosas que importan.
Noches en las que a uno le parece una buena idea esto de estar vivo.

Y hay casas mágicas, que son el lugar perfecto al que regresar.