Por imbécilHay que ser imbécil
Para creer que existe un mundo inexistente
donde no existe la quimioterapia ni el euribor,
donde los príncipes no saltan de la cama cuando las exnovias tocan el silbato
- ¿Dónde vas? A regar el ficus benjamina que no tengo
Donde uno se enamora de quien conviene y todo sabe a perdices
Hay que ser imbécil
Para creer que porque volaste y se confundieron los cuerpos,
iba a ser posible dialogar con una apisonadora sorda,
- Te quiero. ¿Qué?
creer en una apisonadora sorda,
jugar para siempre con una apisonadora sorda,
y resultar ileso.
Hay que ser imbécil
Para dejarse las vísceras a la intemperie
Para no tener tiempo y perderlo en perseguir conejos blancos
Para creer en grandes verdades a estas alturas
- ¿Dónde vas? A pescar salmones en el Orinoco
Y no poder dejar de mirarnos el ombligo.
Hay que ser imbécil
Para no haberme tejido una coraza con los besos de Ele minúscula,
que justificara tantas horas de hacer el gili en la jaula,
y que me protegiera de oncologos y de desamor.
Para no haberme refugiado en sus bracitos y sus fantásticas ideas,
- Tengo una idea, nos pintamos la cara de marcianas vampiras.
y haber dejado que la lluvia me cale hasta los huesos.
Hay que ser imbécil
Para regalarle a un Neardental unos guantes de boxeo,
emprender un bailecillo desafiante a su alrededor,
- Venga, aquí estoy, ¿no me ves?
y luego extrañarme de recibir dos derechazos,
y un gancho de izquierda que acaba por tumbarme.
Hay que ser imbécil
Para creer que la muerte está lejos
o que el chico lucha por la chica
Para confiar en los bancos o los abogados
En los informativos de Telemadrid
jugar para siempre con una apisonadora sorda,
y resultar ileso.
Hay que ser imbécil
Para dejarse las vísceras a la intemperie
Para no tener tiempo y perderlo en perseguir conejos blancos
Para creer en grandes verdades a estas alturas
- ¿Dónde vas? A pescar salmones en el Orinoco
Y no poder dejar de mirarnos el ombligo.
Hay que ser imbécil
Para no haberme tejido una coraza con los besos de Ele minúscula,
que justificara tantas horas de hacer el gili en la jaula,
y que me protegiera de oncologos y de desamor.
Para no haberme refugiado en sus bracitos y sus fantásticas ideas,
- Tengo una idea, nos pintamos la cara de marcianas vampiras.
y haber dejado que la lluvia me cale hasta los huesos.
Hay que ser imbécil
Para regalarle a un Neardental unos guantes de boxeo,
emprender un bailecillo desafiante a su alrededor,
- Venga, aquí estoy, ¿no me ves?
y luego extrañarme de recibir dos derechazos,
y un gancho de izquierda que acaba por tumbarme.
Hay que ser imbécil
Para creer que la muerte está lejos
o que el chico lucha por la chica
Para confiar en los bancos o los abogados
En los informativos de Telemadrid
o en sartenes antiadherentes
Para enamorarse de hombres de la luna
Hay que ser imbécil
Para confundir los cuerpos.
- Tengo el pie frío. No es tu pie, es el mío.
Para confundir unas zapatillas con un campo de concentración
Bikkembergs por Birkenau
Para enamorarse de hombres de la luna
Hay que ser imbécil
Para confundir los cuerpos.
- Tengo el pie frío. No es tu pie, es el mío.
Para confundir unas zapatillas con un campo de concentración
Bikkembergs por Birkenau
Hay que ser imbécil

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