Engaño perro de chinosLa vida le envía señales a uno.
Señales en forma bragas ajenas.
En la maleta de Ele minúscula viajan unas alegres bragas de rayas fucsias.
Talla M/L.
Le pregunto a Ele: ¿Son tuyas?
No. Responde.
Mías tampoco. Le informo. ¿De quién son?
Tras pensarlo, aventura: ¿De la abuela?
Son de la mujer sensata que resulta ser de braga alegre e infantil,
perfecta para Flanders.
Y leo El Esclavo de Bashevis, judío, ganador del nobel.
Por la mañana, las tristes bragas de la nonagenaria del séptimo amanecen en mis cuerdas.
Y leo El Esclavo de Bashevis, judío, ganador del nobel.
Por la mañana, las tristes bragas de la nonagenaria del séptimo amanecen en mis cuerdas.
Y ya van dos, y séptimo suena majestuoso.
Como los pecados capitales.
Los jinetes del Apocalipsis.
Los enanitos.
Y sigo leyendo a Bashevis, que me cuenta de un amor inmenso.
Al día siguiente, junto a la basura, unas viejas bragas de dios sabe quien.
Y ya van tres.
No son bragas, son señales.
Y sigo con Bashevis, que me habla del amor gigantesco que desafía la muerte y la tortura.
El amor imposible hecho posible.
Y al día siguiente viajo al mar.
Cruzo Despeñaperros con un deseo,
Como los pecados capitales.
Los jinetes del Apocalipsis.
Los enanitos.
Y sigo leyendo a Bashevis, que me cuenta de un amor inmenso.
Al día siguiente, junto a la basura, unas viejas bragas de dios sabe quien.
Y ya van tres.
No son bragas, son señales.
Y sigo con Bashevis, que me habla del amor gigantesco que desafía la muerte y la tortura.
El amor imposible hecho posible.
Y al día siguiente viajo al mar.
Cruzo Despeñaperros con un deseo,
que se despeñen los perros esos de los que uno se enamora y que quieren tan mal.
Y pienso que así ha sido.
Que el amor imposible se hace posible cuando es grande.
Que lo dijo Bashevis y le dieron un nobel y todo.
Y en ese amor imposible hecho posible,
Selenita y su reina viven en el mar.
Regentan el chiringuito Mar Salá.
Durante el día cocinan sardinas y sirven cañas a turistas ingleses medio crudos a ritmo de Camarón.
Y cuando el último rayo de sol se sumerge en el mar corren al agua,
Y pienso que así ha sido.
Que el amor imposible se hace posible cuando es grande.
Que lo dijo Bashevis y le dieron un nobel y todo.
Y en ese amor imposible hecho posible,
Selenita y su reina viven en el mar.
Regentan el chiringuito Mar Salá.
Durante el día cocinan sardinas y sirven cañas a turistas ingleses medio crudos a ritmo de Camarón.
Y cuando el último rayo de sol se sumerge en el mar corren al agua,
para borrarse el olor a sardina,
para abrazarse y encajarse al ritmo de las olas hasta caer dormidos.
Arriba y abajo con la marea. Follan.
Mecidos por el mar. Duermen.
Y en sus desvelos escriben cuentos de amores inmensos como el suyo.
Para defenderse con ellos por si atacan los demonios.
Y en noches de luna llena,
queman bragas de mujeres alegres y sensatas,
y entierran en la arena nombres de mujeres simples acabados en i.
Y ahí se quedan.
A la orilla del mar.
Nadándose en sus cuerpos,
que resultan contener todos esos lugares que uno sueña conocer.
Después uno regresa a casa.
Vuelve a cruzar Despeñaperros.
Y regresan los perros esos de los que uno se enamora y que quieren tan mal.
Y todo sigue igual.
Que no existen los oráculos, ni las señales.
Ni el amor inmenso ese del que habla Bashevis.
Un engaño perro de chinos.
Que es ficción.
para abrazarse y encajarse al ritmo de las olas hasta caer dormidos.
Arriba y abajo con la marea. Follan.
Mecidos por el mar. Duermen.
Y en sus desvelos escriben cuentos de amores inmensos como el suyo.
Para defenderse con ellos por si atacan los demonios.
Y en noches de luna llena,
queman bragas de mujeres alegres y sensatas,
y entierran en la arena nombres de mujeres simples acabados en i.
Y ahí se quedan.
A la orilla del mar.
Nadándose en sus cuerpos,
que resultan contener todos esos lugares que uno sueña conocer.
Después uno regresa a casa.
Vuelve a cruzar Despeñaperros.
Y regresan los perros esos de los que uno se enamora y que quieren tan mal.
Y todo sigue igual.
Que no existen los oráculos, ni las señales.
Ni el amor inmenso ese del que habla Bashevis.
Un engaño perro de chinos.
Que es ficción.
Mañana lunes.
Y que fea es la palabra braga.

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