Y en la cara, Anna MagnaniEl espejo dice que toca ser actriz del neorrealismo italiano,
de esas atormentadas, con ojera y ojo turbio.
De esas a las que la vida atropella y les deja marcas en la cara.
Yo preferiría a Joanne Woodward dulce, sonriente y en la cama con Paul Newman cada noche.
Pero no, que me toca la Magnani.
A uno se le va el padre, el amor y la vida.
Y en la jaula nos reunen y nos tiran cacahuetes.
Hombre Rugby y Pretty working juegan tan deprisa,
que paso los días intentando que no me den un balonazo en la cara.
Miedo al balonazo.
Sueño con el balonazo.
Sueño con el cáncer que no se cura.
Sueño con Selenita que no quiere.
Y me pido Woodward, pero me toca Magnani.
Y como gana desesperación, olvido.
Olvido que Innombrable me acompaña como la Fuerza de las Guerra de las Galaxias,
Olvido que Ele minúscula me da patadas mientras duerme.
Olvido que las Hadas me sobrevuelan:
Hada buena deshaciéndose de cuchillos,
Hada mala con historias de vodevil, sofá y jugos amorosos.
Olvido que Be Superstar firma sus poemas en el Retiro.
Olvido que el Turbulento cumple años.
Olvido la puesta de sol vista desde lo alto de la Torre de Madrid,
con esa luz amarilla que cae sobre una ciudad de recortable.
Olvido que mi padre vive.
Olvido que he tenido un amor inexplicable.
Olvido que tengo que olvidarlo.
Pero soy Anna Magnani.
Y los obreros me derrumban el techo, las paredes y me desmontan las cuerdas de tender.
Y el hombre de la Luna no me llevará jamás a la Luna,
ni me dejará bañarme en su piscinita,
ni cocinar en su cocinita,
ni dormir en su camita.
Que no soy Rizitos de oro
Soy una familia monoparental.
Ele es el mono y yo el parental.
Quizá sea por eso que me tiran cacahuetes en la jaula.
Pero el tiempo pasará, cantaban en Casablanca.
Y dicen que saldré y encontraré a otro.
Cosa que me suena tan absurda como que llame a la puerta un chino malabarista.
Y los obreros se irán y se arreglarán las paredes y el techo.
Lo de volver a montar las cuerdas de tender va a ser difícil:
tengo que lanzarlas desde la ventana de la entrada y recogerlas en la del baño.
Lánzalas y corre muy deprisa, opina Princesa desde París.
Tiene su gracia, y si corro mucho quizá lo consiga.
Total, esta vez soy la actriz protagonista,
Soy Anna Magnani,
y en realidad nunca me gustó Joanne Woodward.

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