Imaginando que la cama es una nave espacial

Mientras se pueda volar...

sábado, mayo 24, 2003

Jajaja, jajaja,... Una risaaa!

He releido lo que escribo. ¡Cáspita que tristeza! Me propongo inaugurar una nueva temporada optimista y feliz. La nueva Yo. Primero me voy frotar hasta que me salga del cuerpo este maldito barniz de pesimismo que ya me tiene harta, y segundo, voy a poner veto a la palabra soledad, que ya me vale, ¡con 40 millones de españoles que somos! A partir de hoy, venga a reirnos. Jajaja, jajaja, jajaja. Empiezo ahora mismo a escribir cosas alegres y divertidas:






No se me ocurre nada. Me falta práctica. Me digo. Paso a la acción:
No me veis, pero estoy venga a tirar confeti y serpentinas. Suenan sambas brasileñas, y hago una cadeneta conmigo misma.
Ele minúscula me mira muy seria.
Tengo susto. Me suelta.
Y es que además de confundir susto y miedo, aún no está acostumbrada a la nueva yo, o a los comportamientos esquizoides, según se mire. Hay que darla tiempo.
Seguís sin verme. Ahora estoy haciendo una estupenda imitación de Michael Jackson. No es muy original, pero para empezar es mejor algo fácil.
MAMA, SUSTO. Insiste alzando la voz. No funciono bien bajo presión, de modo que abandono la imitación, que por otra parte, me estaba quedando fenomenal. Ele minúscula me mira. La miro. Me mira. La miro.
¡Vamos a divertirnos! La digo con emoción digna de agrupación cristiana apunto de cantar el Kumbaya, señor, kumbayaaa, acompañado de guitarras.
La miro. Me mira. La miro. Me mira. La miro. Me mira.
¡Hay que joderse, que aburrido es esto de divertirse!
Va a tenener razón Princesa cuando me dijo "no eres tan graciosa". Por algo vivió un año conmigo y me conoce bien.
No se me ocurre nada. Cero. Me quitas el gimoteo angustioso y los refunfuños y me quedo en ná. Voy a pesarme, a ver si al menos al menos he adelgazado.