La realidad del moro Muza
"Estamos hartos de realidad, queremos promesas", dicen que dice una pintada Bonaerense.
Mis padres están pasando un par de días en casa porque están de obras. Esto si que es una sobredosis de realidad.
Son las 2:45 de la madrugada. Ele minúscula tose a cada momento. Se despierta. Se queja.
MA sale en camisón para coger, consolar, mimar, a Ele minúscula.
Yo intento detenerla para que Ele minúscula no se subleve. No dejarla alcanzar la cuna.
Mientras defiendo el frente se me cuela la canción del moro Muza en la cabeza:
El moro Muza sale de la tumba, va por los pasillos, en calzoncillos, sale al balcón, se pone el camisón.
La cantaba con mi hermano cuando era pequeña.
PA aprovecha la coyuntura para vivir un momento sindicalista:
-Y mañana tendrás que ir a trabajar. Sin haber dormido. Todo el día. Y Aznar te dá 120 Euros al mes como si resolviera algo con eso. ¡Con esa miseria!
Las 3 de la mañana. Ahora se me cuela Aznar en camisón, el del moro Muza, que se ha debido de volver a meter en casa a deambular por los pasillos
Estoy por llamar a mi hermano y cantarle la canción.
Ele minúscula, animada por el ambiente lúdicofestivo se arranca con un pupurrí de todos los cánticos que han pasado por sus orejas, completando el cuadro flamenco familiar.
Las 3:45. Decido no llamar a mi hermano. Pienso que mejor llamar al moro Muza para decirle que se large de mi cabeza. ¿Tiene alguien el teléfono del moro Muza?, ¿y de Aznar?.

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