El agua de mi cuerpo flota en mis contradicciones
El ser humano es un 65% agua.
Yo diría que mis contradicciones ocupan aún más.
Al año bebemos unos 8.000 litros de agua.
¿De dónde demonios surgen las contradicciones?
A lo largo de la vida eliminamos unos 25.000 litros a través de la orina.
Desearía saber como eliminar tanta contradicción.
A Ele minúscula sigo echándola de menos, de más, de menos, de más, de menos, de más, de menos, de más,...
Me siento buena madre, mala madre, buena madre, mala madre, buena madre, mala madre, buena madre, mala madre,...
Para sacudirme de encima el sentimiento de culpabilidad me propongo escribirle mil cuentos a Ele minúscula. Para ella. ¿Para ella?
Escribir para ella. Me viene a la cabeza una historieta de los comics de Mafalda en la que Felipe pensaba regalarle a su madre la colección de tebeos de "El llanero Solitario". En realidad para mí. Para ella. Para mí. Para ella. Para mí. Para ella. Para mí...
Cobarde y valiente. Paciente e impaciente. Egoista y altruista. Diligente y perezosa...¡Basta!
Crónica de un fin de semana de Agosto
Al fin acabo "Sefarad" de Antonio Muñoz Molina. Tiene magia y una tristeza que se te hace bola y no te deja tragar.
El viernes noche ceno con Shu y el hombre Zen. Hacía mucho tiempo que no se me quitaba la ansiedad de querer estar en otra parte. Fueron ellos. O la conversación. O el vino. O el viento de Plaza de España. O todo.
El sábado noche voy a un lugar que no debería de existir: el tanatorio. Deberíamos de desparecer simplemente. Había una luna preciosa. Al salir del tanatorio me dieron ganas de no volver a casa. Alejarme de Madrid. De la contaminación y las luces para poder ver las estrellas con la misma intensidad que podía ver la luna.
Me acobardo y vuelvo a casa. No recuerdo haberlo decidido, pero estoy de nuevo en el Blockbuster. Elijo "Beautiful people". Tiene su gracia el yonqui dormido en un contenedor de ayuda humanitaria que es lanzado en medio de Bosnia en guerra. Y en ese horror parece encontrar un sitio en el mundo. Como yo el viernes. Unos en Bosnia y otros en Plaza España.
En "Sefarad" cita varias veces a Pascal, los hombres casi nunca viven en el presente, sino en el recuerdo del pasado o en el deseo o el miedo del porvenir. Todas las desgracias le sobrevienen al hombre por no saber quedarse solo en su habitación.

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