Imaginando que la cama es una nave espacial

Mientras se pueda volar...

domingo, agosto 03, 2003

Mi vida sin Ele minúscula

LA ECHO DE MENOS CON MAYÚSCULAS.

Puedo dormir cuando tengo sueño, quedarme leyendo hasta la madrugada, ir al baño sola.

Echo de menos su voz, tanto, que me parece seguir oyéndola.

Puedo visitar las exposiciones de La casa encendida, asistir a los conciertos del patio del Conde Duque, salir a cenar a Calle 54.

Echo de menos saber que hace, si estará bien, si me echa de menos.

No tropiezo con sus juguetes, no encuentro trozos de galleta mohosos en mi bolso, no me agacho un millón de veces al día, no cargo con sus 11 kilos de acá para allá.

Echo de menos sus conmovedores bailes sin ritmo, sin gracia, pero con tantas ganas...

Visto ropa limpia, no me descubro manchas de pure o mocos. Dejo de ver la misma película inafantil una, y otra, y otra, y otra, y otra máldita vez.

Echo de menos que me abrace con toda su pequeña fuerza, y se pegue a mí encajando su minúscula cabeza en el hueco de mi cuello. Descubro el sentido de esta parte de mi cuerpo. Compadezco a Audrey Herpburn por no tener mi cuello.

Puedo vivir sin horarios. Siestas desde las 7 de la tarde a las 9 de la noche. Pasar horas en la ba?era. Cenar a medianoche. Leer hasta quedarme dormida. Escribir.

Echo de menos sus besos de ametralladora. Su manita apretando la mía con fuerza. Lista para descubrir el mundo. Conmigo.

Lejos de sus rabietas, sus toses, sus pa?ales sucios, sus madrugones, sus horarios fijos. Movernos mmuuuyyyy deeessppaaaccciiiooo, como si estuvieramos en gravedad cero.

Echo de menos el vértigo de asomarme al mundo a través de sus ojos, a toda la vida por delante, sin desgastar. A esa emoción sin muro de contención que le producen las cosas más simples: los columpios, la canción de Don Gato, dar sustos, esconderse cerrando los ojos.

Poder echar a Mr Potato del salón. Sacar a los Payasos de la tele del equipo de música. Salir a pasear de noche con las manos en los bolsillos. Decidir que hacer en el último momento. No hacer nada. Pensar.

La echo tanto de menos.
Y de más...
Me falta tanto.
Y me sobra...

Que me viene a la cabeza el relato corto de Hernan Migoya "Amor a distancia", en el que descubre que quería a aquella mujer de lejos: los planos de detalle le sentaban fatal (...) Una historia de amor unidireccional, que sólo funciona en la distancia adecuada.

Sin Ele minúscula, leer a Primo Levi es aún más doloroso. El horror es aún más negro. "Sefarad" de Antonio Muñoz Molina, también duele.
Duele tanto que estoy por ponerme el Cd de los payasos y bailar sin ritmo con Mr Potato...