Un americano en Madrid
El espíritu bailón de Gene Kelly se apodera de Ele minúscula camino de la guardería.
Será una cuestión de edad, será porque el ritmo corre por sus venas...
Ele minúscula sube andando al cole.
Aunque no exactamente andando.
Se encarama y salta desde escalones.
Se engancha y gira de las farolas.
Chapotea incansable sobre los charcos.
Y tamborilea con sus manitas en los cubos de basura al estilo Mayumaná.
Todo esto cada ma?ana. A eso de las 8 h.
Tardamos tres cuartos de hora en llegar.
Mucho tiempo para un recorrido de 10 minutos.
Poco tiempo para la representación de un musical.
Un termino medio. De modo que no está mal.
Yo la acompa?o soltando adulteces que la transformarán en adulto.
En un ser gris.
Suelta la farola, ?no ves que te mareas? Baja de ahí. Que bajes te digo. Sal del charco. Ya esta bien. Chap, chap, choff. No saltes más. CHAP, CHAP,CHOFF. NO-SAL-TES-EN-EL-CHAR-CO.
Pero cuando nadie me ve se me escapan unos pasos de claqué para acompa?ar que me llevan a un estado felicidad difícil de describir.
Luego voy a trabajar pensando en technicolor.
En cinemascope.
En cuanto tarda un ni?o en viajar desde Vicent Minelli a Ingmar Bergman.
Desde la luz de la Habana al invierno en Helsinki.
Desde el país de las hadas al lugar dónde habita Ana Botella.
Llego al trabajo.
Todo es gris, pero a veces escapo al servicio a bailar claqué.
Este fin de semana no tengo a Ele minúscula.
Duermo hasta el mediodía.
Practico el hula hop porque a ella le gusta y me concentro mejor si hago círculos.
Regreso a los textos para el libro de Artista. Pienso en Van Morrison y John Waters.
Hula hop. Van. Waters.
Van. Waters. Hula hop.
Waters. Hula hop. Van.
Cuando el sol se va la nostalgia me echa a la calle a buscar a Minelli.
Blockbuster.
Diurno.
Vuelvo a casa.
Abro un botella de vino.
Un americano baila en París y mi salón al mismo tiempo, y yo brindo por Ele.
Pd.: Record de hula hop hoy a las 23:30: 127 vueltas.
Si llamara un guardia civil a mi puerta y me hiciera el control antidoping: positivo.
Y si el guardia civil fuera guapo..., aunque preferiría que fuera repartidor de pizzas, o bombero, o actor en paro, o estudiante, o neurologo, o saxofonista,...
Y este chico no se cansa de bailar.

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