La seguridad de las cortinas de tiras.
Las tardes de mi infancia están hechas de cortinas de tiras.
De la puerta de la tienda de telas de mis padres.
Tejidos el nene.
Hoy me pregunto si el nene era por mi hermano o el nene era mi Pa en un gui?o chulesco del que es capaz alguien que ha nacido en Lavapies, en la calle Tribulete...
Pero quién fuera el nene entonces no me interesaba.
Yo quería ver la tele, jugar en la calle y asistir a clases de Judo.
Yo tenía Radio Intercontinental y tardes laaaaaaaargas laaaaaaaaaaaarrrrrrgas como la Vía Láctea para una hormiga.
Me aburría. Intensamente.
Con la cabeza llena de millones de neuronas por estrenar.
Tal vez por eso tres décadas después sigo recordando la publicidad de la Inter. Joyería Enrique Busian, Mayor 6, piso Primero. No lo olvide. Enrique Busian no tiene puerta de calle. La angustia por ese hombre sin puerta. La voz de Elena Francis. La sintonía del programa. La estupida canción de felicitación a los oyentes que cumplían a?os...
Intensamente. Me aburría.
La tienda. Un destino del que escapar al igual que la sobrina de Versace heredera del imperio.
Horas, semanas, días, meses, ... en la puerta. Con el tiempo como la Vía Láctea.
Jugando con las cortinas. Moviendo, sonando, columpiándo, chupándo, atando, mordiendo, disfrazando,... Con las cortinas de tiras.
A falta de Judo.
Apoyaba el culo y la espalda en la pared e iba dejándome resbalar hasta el suelo lo más despacio que podía.
Leía a escondidas los único que había en mi casa: Viven, El Conde de Montecristo, Tiburón y los Víbora de mi hermano.
Y mientras jugaba con las tiras de las cortinas.
Suspirando por el Judo.
Hoy se me antoja tan lejano como desear ser una lanzadora de martillo bielorusa con bigote.
Hoy.
Con la ausencia de millones de neuronas muertas en combate.
Hoy tardo un 99% más que cualquier adolescente especialmente torpe en mandar un SMS.
Hoy que el tiempo ha dejado de ser tan ancho como entonces.
Hoy que Tony Soprano es mi mejor amigo.
Hoy que ha muerto el inventor de la letra Esc.
Hoy que el verano me aplasta.
Hoy que mi casa nueva anda como Bagdag.
Hoy que Enrique Busian habrá conseguido la puerta que le faltaba.
Hoy echo de menos aburrirme intensamente rodeada del tiempo ancho como la Vía Láctea.
Y sobre todo la seguridad de las cortinas de tiras.

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