Vampiresa con ladrillohttp://www.youtube.com/watch?v=KAEVyO94wtw
Desentierran una “vampiresa” en una antigua fosa de Venecia,
enterrada con un ladrillo metido entre sus mandíbulas
Y es que si uno se expone puede acabar con un ladrillo encajado en las mandíbulas.
Seguro que la pobre imbécil se metió en Facebook o en Twenti (no tengo clara su edad) y puso lo primero que se le pasó por la cabeza.
Lo mismo hasta colgó fotos o se reconoció fan del pollo al chilindrón.
¡Que desastre!
Ignorar que el ser humano es un cotilla malvado aficionado al ladrillo.
Seguro que la “vampiresa” era de esas que se enamoran de gente inconveniente.
Acostumbrada a recibir proposiciones que de puro miserable darían risa.
Proposiciones que acababa aceptando, aunque sabía de sobra que no debía.
No era en absoluto imbécil.
Pero desde que el mundo es mundo,
al extranjero se le trata como si fuese sordo:
- ¡AL THYSSEN TODO RECTO A LA DERECHA!
Y al que se enamora se le trata como si fuese imbécil:
- Soy un espíritu libre, pero te dejo que reptes en mi portal.
- Me fue totalmente imposible avisarte, ¿cuántos días esperaste?.
- Soy apicultor y me debo a mis abejas .
Porque los vampiros no existen. ¿O sí?
Si existen seguro que son los que clavan el ladrillo,
no los que mueren a golpe de ladrillo.
Que nada es lo que parece.
Que Josef Fritz dice que lo siente mucho.
Y Charles Manson tiene ojos tristes.
Y el mundo se divide en dos,
En los que se exponen y los del ladrillo
Y si eres de los que se exponen,
más te vale tener un desfibrilador a mano
y andar con las mandíbulas apretadas.
Yo, por mi parte, me conformo con sobrevivir al domingo.
Y como la vida sólo es el sueño de lo que podría ser, pues sueño.
Sueño que compro el ático que Se Vende sobre mi cabeza.
Sueño ser sorda para no escuchar ofertas miserables.
Pero en realidad no soy sorda, sino canadiense.
Y me paso las noches de verano mirando al cielo,
escuchando a Facto delafé y las flores azules.
Que cantan el cuento de un niño que cruzó el universo,
montado en un burro con alas de plata,
buscando una estrella llamada Renata.
Y si me llegan proposiciones con ladrillo, digo despacio y en voz baja:
Des-fi-bri-la-dor
Pero no se me entiende muy bien,
Pero desde que el mundo es mundo,
al extranjero se le trata como si fuese sordo:
- ¡AL THYSSEN TODO RECTO A LA DERECHA!
Y al que se enamora se le trata como si fuese imbécil:
- Soy un espíritu libre, pero te dejo que reptes en mi portal.
- Me fue totalmente imposible avisarte, ¿cuántos días esperaste?.
- Soy apicultor y me debo a mis abejas .
Porque los vampiros no existen. ¿O sí?
Si existen seguro que son los que clavan el ladrillo,
no los que mueren a golpe de ladrillo.
Que nada es lo que parece.
Que Josef Fritz dice que lo siente mucho.
Y Charles Manson tiene ojos tristes.
Y el mundo se divide en dos,
En los que se exponen y los del ladrillo
Y si eres de los que se exponen,
más te vale tener un desfibrilador a mano
y andar con las mandíbulas apretadas.
Yo, por mi parte, me conformo con sobrevivir al domingo.
Y como la vida sólo es el sueño de lo que podría ser, pues sueño.
Sueño que compro el ático que Se Vende sobre mi cabeza.
Sueño ser sorda para no escuchar ofertas miserables.
Pero en realidad no soy sorda, sino canadiense.
Y me paso las noches de verano mirando al cielo,
escuchando a Facto delafé y las flores azules.
Que cantan el cuento de un niño que cruzó el universo,
montado en un burro con alas de plata,
buscando una estrella llamada Renata.
Y si me llegan proposiciones con ladrillo, digo despacio y en voz baja:
Des-fi-bri-la-dor
Pero no se me entiende muy bien,
porque ando con las mandíbulas apretadas.

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