Imaginando que la cama es una nave espacial

Mientras se pueda volar...

sábado, enero 10, 2009

Chuva
http://es.youtube.com/watch?v=OzrUs08-SWs

En Lisboa llueve con desasosiego porque es la ciudad más triste del mundo.
Así andaba Pessoa. Serán los fados.
En la pared de una habitación de hotel lisboeta cuelga:
- ¿Y hasta cuándo cree usted que podemos seguir en este ir y venir del carajo? –le preguntó.
Florentino Ariza tenía la respuesta preparada desde hacía cincuenta y tres años, siete meses y once días con sus noches.
- Toda la vida –dijo.
Gabriel García Marquez.
“El amor en los tiempos del cólera”.
Desde el balcón de esa misma habitación, se ve Saigón.
A saber porqué.
Porque las cosas son así y no se sabe porqué.
Porque la realidad engaña.
Está en otro idioma, sin subtitular.
Y siempre a uno le faltan datos.
Dan las 12, suena la canción del olvido y cae la guillotina.
Como si fuera el malvado asesino Otto Poto con su Machete.
Porque uno se confunde.
Confunde Pol Pot con Otto Poto, Yemen con Camboya,
besos con patos y Bikkembergs con Birkenau.

Porque Lisboa es la ciudad más triste del mundo.
Anda llorando a mares, con lluvia insistente y monzónica.
En sus esquinas, yacen mendigas abrazadas a niñas de seis años.
Y desdentadas yonquis destartaladas piden dinero en los bares.
Y locos solitarios con bigote cantan flamenco y roban tabaco.
¿Dije que Lisboa es la ciudad más triste del mundo?

- No quiero pasar otra Nochevieja viendo series -pedí una madrugada de ginebra, baile y boda.
Y me regalaron un fin de año en Lisboa.
Con juegos y pistas, como quien concursa en el un, dos, tres.
Para que luego creamos que los Reyes Magos no existen.
O el Hada madrina.
O el Diablo.
Que hay que tener cuidado con las plegarias atendidas.
Pregúntale a Santa Teresa.
Y el día año nuevo en Lisboa, que es Saigón, es un día mudo, blanco, cero.
Lógico tras el hongo atómico que siguió a las 12 campanadas.
Y uno se asoma al 2009 y busca el botón de rewind.
Volver al Madrid vacío de agosto con sus días largos.
Sentarse en las escaleras de la ampliación del Prado.
A esperar que alguien que pase por allí, te suba en brazos
y te haga pensar en besos que no son.
Y en que la realidad es del algodón ese que no engaña.

Pero no hay rewind y si nieve y frío siberiano.
Los fados siguen siendo tristes,
y continúan faltando verdades, amor y datos.
Habrá que conformarse con ser una Iguana imbécil bajo la lluvia.
Suerte que tengo paraguas.