Imaginando que la cama es una nave espacial

Mientras se pueda volar...

sábado, agosto 16, 2008

Pleno puente en pleno vuelo

En Madrid en pleno puente.
La luna gorda que no cabe en el cielo.
Y el viento que le vuela a uno las cortinas y las ideas.
Que te gira y gira y gira por los aires.
Aquí estoy, en Madrid en pleno vuelo.

Y sin darte cuenta eres Dorothy o su perro volando hacia Oz.
Y puedes caer en dios sabe donde.
Aplastar a la bruja del Este y al hombre de la luna.
Aterrizar en un sitio diferente.
Quizá incomprensible como las laderas del Moncayo.
Que la vida hace crac y te vuela en otra dirección.
Y canturreas como la cursi de Doris Day Qué será, será, lo que tenga que ser será.
Y cantas More than this con Bill Murray en un karaoke cuando sobrevuelas Tokio.
Y escribes sobre el amor, la muerte y las moscas en las madrugadas.
Y la cucarachillas cotillas de tu casa vieja te acompañan.
¿Que qué escribo? ¿A quién? Que no son horas.
No son horas de andar volando los aires.
No te tires, piensas tarde en pleno vuelo.
A saber donde caerás.
Te tenías que haber puesto la bata, piensas.
Bata del batacazo que te vas a pegar.
Bata, segunda ciudad de Guinea ecuatorial.
Bata, el hermano pequeño de Anubis.
Bata de médico eminente y Soprano.
Mejor sin bata que las batas son tristes.
Mejor batacazo que triste.
Y Jobim desafinando.
Y Ele hace escala en mí, camino de Galicia.
Me besa la tripa, me hace cosquillas y me chuperretea un brazo.
Nos disfrazamos de algo incomprensible y bailamos hasta marearnos.
Que bien, con los besos y los bailes y los vuelos.
Sino fuera por el maldito trabajo que no se va de la cabeza.
Que en la jaula no paran de llover marrones, sin Aleluyas.
Y este quiere y el otro necesita y el de más allá exige.
Qué cómo son los consumidores de refrescos, de rimel, de internet o de caca.
Moscas. Todo mierda. Todo moscas.
Analizar la apasionante vida de las moscas.
Y le pongo triple gana para compensar mi desgana.
Y trabajo y vuelo, trabajo y giro.

Pues eso.
En Madrid en pleno puente.
Y la luna gorda que no cabe en el cielo.
Y el viento que le vuela a uno las cortinas y las ideas.
Que te gira y gira y gira por los aires.
Aquí estoy en Madrid, en pleno vuelo.
Y analizando moscas como una imbécil.
Para vender mierda.