Imaginando que la cama es una nave espacial

Mientras se pueda volar...

domingo, agosto 03, 2008

Hombres, hombres

Hay hombres brillantes del planeta Jamhadar.
Hay hombres chulos como montañas rusas que descarrilan.
Hay hombres que han muerto ahogados varias veces.

Regreso del fin de la tierra a mi Madrid y a mi jaula llena de monos.
Monos que te alegras de volver a ver.
Monos que quisieras dejar de ver.

Hay hombres ingeniosos en masías del Ampurdán.
Hay hombres tristes y tan solos que se irían con cualquiera.
Hay hombres terroríficos que vuelan sobre el nido del cuco.

Y mi mama me mima y mi papa me besa, porque aún sigue en este mundo.
Y quedo con princesa, pero sus crías gritan tan fuerte que no me escucha y nos perdemos.
Y el Innombrable me encuentra, me recoge y me salva, como siempre.

Hay hombres que lanzan cuchillos que son besos.
Hay hombres que lanzan besos que son cuchillos.
Hay hombres mentira y hombres verdad.

Y Hada Mala me cuida y Zen me salva varias veces.
Y si lloro, Ele minúscula se pinta a si misma con capa de superheroa sobre el mantel para salvarme en pleno vuelo.

Y Glen Ford le dice a Gilda que según las estadísticas hay más mujeres en el mundo que otra cosa, excepto insectos.
Y yo digo, que será por hombres

Hay hombres chinos pequeños con sombrero y gigolos con bigote.
Hay birmanos que navegan, cuentistas y amantes del claque.
Hay hombres ciclistas, malabaristas, bomberos y de Teruel.
Hombres que trepan al Kilimanjaro y que comen paella los domingos.
Hombres que se saben el nombre de todas las estrellas.
Hombres que cazaban babosas de niños.
Hombres con hijos, con gatos, con iguanas y con peces
Hombres que escriben historias de ciencia ficción.
Hombres bala, hombres rana, hombres Cromagnon.

Hay hombres ilusos que buscan cosas que no existen, como yo.
Y lo mejor de todo:
Ni rastro del hombre de la luna.