Hombres, hombresHay hombres brillantes del planeta Jamhadar.
Hay hombres chulos como montañas rusas que descarrilan.
Hay hombres que han muerto ahogados varias veces.
Regreso del fin de la tierra a mi Madrid y a mi jaula llena de monos.
Monos que te alegras de volver a ver.
Monos que quisieras dejar de ver.
Hay hombres ingeniosos en masías del Ampurdán.
Hay hombres tristes y tan solos que se irían con cualquiera.
Hay hombres terroríficos que vuelan sobre el nido del cuco.
Y mi mama me mima y mi papa me besa, porque aún sigue en este mundo.
Y quedo con princesa, pero sus crías gritan tan fuerte que no me escucha y nos perdemos.
Y el Innombrable me encuentra, me recoge y me salva, como siempre.
Hay hombres que lanzan cuchillos que son besos.
Hay hombres que lanzan besos que son cuchillos.
Hay hombres mentira y hombres verdad.
Y Hada Mala me cuida y Zen me salva varias veces.
Y si lloro, Ele minúscula se pinta a si misma con capa de superheroa sobre el mantel para salvarme en pleno vuelo.
Y Glen Ford le dice a Gilda que según las estadísticas hay más mujeres en el mundo que otra cosa, excepto insectos.
Y yo digo, que será por hombres
Hay hombres chinos pequeños con sombrero y gigolos con bigote.
Hay birmanos que navegan, cuentistas y amantes del claque.
Hay hombres ciclistas, malabaristas, bomberos y de Teruel.
Hombres que trepan al Kilimanjaro y que comen paella los domingos.
Hombres que se saben el nombre de todas las estrellas.
Hombres que cazaban babosas de niños.
Hombres con hijos, con gatos, con iguanas y con peces
Hombres que escriben historias de ciencia ficción.
Hombres bala, hombres rana, hombres Cromagnon.
Hay hombres ilusos que buscan cosas que no existen, como yo.
Y lo mejor de todo:
Ni rastro del hombre de la luna.

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