Imaginando que la cama es una nave espacial

Mientras se pueda volar...

sábado, septiembre 12, 2009

Papá loves mambo, papá tengo tus pies
http://www.youtube.com/watch?v=KLfvO9xu8fs

A mi padre le gustaba el mambo, las mujeres, el vino del malo, brindar “por Carolina del Sur, Mississippi” y creer que le iba a tocar la lotería para darnos dinero a toneladas.
En lugar de eso tengo sus pies.

Cuando era pequeña jugábamos a pasarnos objetos con los dedos de los pies.
Yo pensaba en gorilas.
En la televisión dos rinocerontes copulan en una charca en la sabana observados por una nutria y por mí.
Mi padre duerme el sueño de la morfina que antecede a la muerte.
“No me quiero dormir porque olvido la realidad y cuando la recuerdo es peor”. Me dijo.
La realidad es lo que tiene. Tan puta cuando quiere.

Uno siempre piensa que las cosas van a ir a mejor.
Y la vida se nos pasa esperando que llegue lo bueno.
Pero no.
Por eso la inopia es un buen lugar para vivir.
-Familiares para ser informados, preguntan en la sala de urgencia.
-Oiga a mí no me informe que yo vivo en la inopia.
En la inopia.
Como la elefanta Dely que se escapa de su jaula del circo y se pasea a sus anchas por Girona.
O citando a Modiano: En proyección trasera.
“Ese procedimiento que consiste en hacer que vayan pasando en segundo plano paisajes mientras los actores se quedan quietos en el plato del estudio.
Todo desfilaba en proyección trasera y no podía vivir mi vida”.

En proyección trasera voy a recoger a mi madre y a mi hija al tren.
Decimos las palabras bolso nuevo, paliativos, asistencia domiciliaria y fallo hepático.
Me endosa un tupperware con seis croquetas y dos filetes empanados.
Mi padre ya no come.
Mi padre se viste confuso y torpe con un pijama de morfina.
Mientras en proyección trasera aparecen rinocerontes copulando en la sabana y gorilas utilizando con destreza sus pies.
Sus pies, mis pies.
Tengo sus pies, pienso mientras saboreo la palabra inopia.

Y llega el día como acaban llegando todos los días.
Mi padre se va.
Le vemos irse.
Tarda en irse.
Que la cruda realidad es lo que tiene.
Tan gore cuando le da la gana.
Te desaloja a patadas de la tranquilizadora inopia.

Y como no soy Jorge Manrique no sé hacer coplas.

Sólo sé que a mi padre le gustaba el mambo, las mujeres, el vino del malo, brindar “por Carolina del Sur, Mississippi” y creer que le iba a tocar la lotería.
Que tengo sus pies.
Pies de tipo egipcio.
En escalera, el dedo pegado al gordo más corto.

La vida, la cuerda floja.