Imaginando que la cama es una nave espacial

Mientras se pueda volar...

domingo, mayo 17, 2009


Presentación de “Despeinadas”
El Miércoles 20 a las 20.
El escritor Víctor García, la actriz Ana Bettschen y yo.
¿Qué digo?, ¿qué hago? y ¿qué me pongo?

Digo “Bye-bye, Mein Lieber Herr”,
me subo a una silla y llevo liguero y pestañas postizas
.
Claustrofobia y agorafobia a la vez,
como en la Antartida,
como dos personas en una cama,
dice Winterbottom en “9 Songs”.

Digo “¿Cómo están ustedes?”,
hago voltereta lateral y voy vestida de pitón birmana,
de esas que desequilibran el ecosistema de Florida,
y le hacen perder la tarde a Muñoz Molina.
De esas que están donde no deben.
O que han llegado lejos.
Pitones con bañador y gafas de sol en la maleta,
capaces de engullir a un cocodrilo.

Digo “Están locos estos romanos”,
cargo con un menhir a la espalda y llevo casco y trenzas rubias
.
Ele minúscula me pregunta si la pantera rosa es chico o chica.
Yo creo que es chico y se lo hago saber.
- Es chico, digo.
- Pues yo creo que es chica, responde.
- Podemos mirarlo en internet, añade.

Digo “No olviden vitaminarse y mineralizarse”,
hago un busto de Chejov en papel maché y voy vestida de lanzero bengalí.

Modiano dice que se repite,
que siempre escribe de alguien que busca a alguien.
Oscar Wilde dice que un hombre puede ser feliz con cualquier mujer,
mientras que no la ame.

Digo “Que desastre, que desesperación”,
hago el saludo vulcaniano de Star Trek y voy vestida de escritora para ver si me lo creo.

Winston Churchill dice que el éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse.
Sin desesperarse.
Suena conformarse con los pequeños placeres de la vida.
- ¿Por qué conformarse con los pequeños si sabemos que existen los grandes?,
dice el director de comunicación de una editorial.

Que sea lo que tenga que ser.
Mientras voy a buscar en Internet el sexo de la pantera rosa.
Y si quieres pasarte el miércoles por Tres rosas amarillas, estás invitado.