Imaginando que la cama es una nave espacial

Mientras se pueda volar...

domingo, septiembre 27, 2009

I’m all right, por San Pafnucio
http://www.youtube.com/watch?v=MkjjrdZemzk

“Todos los hombres mueren, pero no todos realmente viven”, (Mel Gibson en Braveheart).

Alguien muere y crees que todo va a ser duelo, negro y lágrimas pero no.
Se pierde uno en el día a día.
En peinarse, estornudar, saltar como un canguro y hacer la compra.
Tan sólo algún momento en el que entiendes la desaparición total de ese alguien, la muerte, la nada.
Un desierto helado, vacío y blanco.
Unas irresistibles ganas de gritar allá dónde nadie te oye.
En la Antártida.
De correr en dirección contraria.
Sabiendo que es inútil, que la Tierra es redonda.
Que al final siempre el desierto helado, blanco y frío.

“No te tomes la vida tan en serio, al fin y al cabo no saldrás vivo de ella”, (Les Luthiers).

Contra la muerte, piedra, papel y tijera.
Muerte vence al amor.
Amor vence a sexo.
Sexo vence a muerte.
Seguir jugando a piedra, papel y tijera.

Y el mundo sigue girando.
Sidney amanece bajo una espectacular nube roja tras una tormenta de arena.
La sonda Cassini revela protuberancias en los anillos de Saturno.
Bulgaria llena de búlgaros.
Y hoy es domingo otra vez.

“San Pafnucio en el desierto, en lo alto de la columna, con el pelo sucio de excrementos de pájaros, no estaba tan sólo como los habitantes de una gran ciudad un domingo por la tarde, perdidos entre la multitud de los cafés o de los cines”, (Sandor Marai en La mujer justa).

Y uno, a lo San Pafnucio, espera.
Y cada vez espera mejor.
“Esperar. Yo no había imaginado que alguien pudiese esperar de ese modo. Era como estar condenado a trabajos forzados, como picar piedra en la galería de una mina. Esperaba con un esfuerzo y una disciplina enormes, con convicción y desesperación absolutas”, (Sandor Marai en La mujer justa).

Y no sabe bien que espera, pero espera.
“Mi horóscopo dice que hoy conoceré a alguien grande”, (Jessica Lange en King Kong).

Alguien grande, de verdad, con quien viajar a Hong Kong.
Que regale domingos, madrugadas o una caja verde de pesca.

“En El sueño, una obra de teatro de Strindberg, hay un personaje cuyo mayor deseo es que la vida le conceda una caja de pesca verde. El personaje envejece la vida le pasa por encima y un día por fin los dioses se apiadan de él y deciden regalarle la caja de pesca. Y el personaje al fin, con una profunda tristeza dice: No era este verde”, (Sandor Marai en La mujer justa).
Una caja de pesca verde.
Aunque resulte no ser el verde.

En la Gran Vía, un mendigo harapiento me llama princesa.
Uno no debe irse con el primero que le llame princesa.
Mejor irse a casa.
“Con tu permiso me voy a casa a tener un ataque al corazón”, (John Travolta en Pulp Fiction).
A leer a Sandor Marai, a Stefan Zweig o a cualquier otro escritor suicida de esos que le vuelven a uno del revés.
"I´m all right", (Madeleine Peryoux).
Aunque resulte no ser el verde.