Imaginando que la cama es una nave espacial

Mientras se pueda volar...

domingo, enero 11, 2004

Na de na

Ele minúscula lleva puestas sus alas de hada sobre el pijama y mis botas camperas, juega a que conduce, ve el Rey León, y se le empañan los ojos de nuevo cuando Mufasa muere por vigésimoquinta vez frente a ella.
Yo sueño que hago footing por Central Park. Porque es lejano. Y lo bueno de los sueños es que no los alcances para que no se te deshagan en las manos. Lo dejan todo perdido y encima del vacío que sientes te tienes que poner a limpiar...
Nueva York está lejos, pero más lejano aún es que a mí me apetezca hacer footing. A mí. Footing. ¡Já!
Sería estupendo que me apeteciera.
Yo preferiría patinar a hacer footing, pero ya me parece “demasiado lejano” que además de estar en Nueva York, sepa patinar.
Yo tampoco me lo explico.
Menuda estupidez.
Pero tenía que escribir algo. Por el miedo.
A no escribir cada semana.
A no ducharte cada día.
¿Y si hoy no me levanto?...
Estoy exagerando.
Pero es domingo. Noche. Y juraría que ya he oído reírse al maldito lunes.
Encima no echan “7 vidas”.
Y es que lo que de verdad me gustaría ser es un personaje feliz y facilón de teleserie. No el actor. El personaje de ficción. De Friends a ser posible. Cualquiera.
Así podría hacer footing en Central Park.