Cuestión de sitio
Hay personas que ocupan mucho espacio.
Como George Bush, Javier Bardem, Russel Crown, Ana Obregón, Pavarotti, Paul Newman, las Hadas, Tormenta.
No es cuestión de poder, de volumen, de altura, de belleza, ni de dinero.
Otras parecen a punto de fundirse con el decorado y desaparecer.
Como los fantasmas de mujeres en camisón que se aparecen en las curvas bajo la lluvia, la estatua del jardín botánico, los personajes de las lavanderías de las películas de Isabel Coixet, Juan José Millás escribiendo sobre amas de casa, Nacho Canut a la sombra de Alaska, el gato de Cheshire, hombre Zen, el Innombrable.
Si no estás enamorado la vida resulta tan tonta como intentar batir el record del mayor mosaico hecho con tostadas.
Ando de vacaciones. Algo desenfocada.
Triste como un teléfono que no suena.
Feliz como tener un novio que toque en un conjunto beat.
Ocupada en leer la soledad de un japonés que inventa misterios para llenar la nada.
Haruki Makurami.
Que me habla de Chigasaki.
Chigasaki mon amour, a veces es hermoso.
Chigasaki ven pa acá, a veces deprimente.
Tan lejano como los abedules polares.
Y lo leo deprisa porque es de los que ocupa poco espacio y temo se borre.
Páginas en blanco.
O yo.
Mi casa vacía. Sólo ventanas, palmeras, libros, el blanco de las paredes y el pijama arrugado en el suelo como si Marvin el marciano hubiera pasado por aquí con su multicolor pistola desintegradora.
Hada mala regresa de Turquía mon amour con Zen.
Carlos y Camila se casan al fin.
Ele minúscula y yo bailamos mientras Él nos mira.
Juan Pablo II y Rainiero de Monaco yéndose.
La hija de Supersuper llegando.
El IBEX 35 crece un + 0,62%.
Evita dinamita haciéndose un nudo verbal para decir no.
El único hospital para ranas cierra sus puertas.
Vir lanzándome bonitos mensajes embotellados por e mail.
Es viernes santo.
Un grafitero se cuela disfrazado en los principales museos de Nueva York y cuelga cuatro de sus obras.
Para lanzar un mensaje contra la guerra, dice.
Con gabardina, sombrero y barba.
Hay personas que ocupan mucho espacio.
Como George Bush, Javier Bardem, Russel Crown, Ana Obregón, Pavarotti, Paul Newman, las Hadas, Tormenta.
No es cuestión de poder, de volumen, de altura, de belleza, ni de dinero.
Otras parecen a punto de fundirse con el decorado y desaparecer.
Como los fantasmas de mujeres en camisón que se aparecen en las curvas bajo la lluvia, la estatua del jardín botánico, los personajes de las lavanderías de las películas de Isabel Coixet, Juan José Millás escribiendo sobre amas de casa, Nacho Canut a la sombra de Alaska, el gato de Cheshire, hombre Zen, el Innombrable.
Si no estás enamorado la vida resulta tan tonta como intentar batir el record del mayor mosaico hecho con tostadas.
Ando de vacaciones. Algo desenfocada.
Triste como un teléfono que no suena.
Feliz como tener un novio que toque en un conjunto beat.
Ocupada en leer la soledad de un japonés que inventa misterios para llenar la nada.
Haruki Makurami.
Que me habla de Chigasaki.
Chigasaki mon amour, a veces es hermoso.
Chigasaki ven pa acá, a veces deprimente.
Tan lejano como los abedules polares.
Y lo leo deprisa porque es de los que ocupa poco espacio y temo se borre.
Páginas en blanco.
O yo.
Mi casa vacía. Sólo ventanas, palmeras, libros, el blanco de las paredes y el pijama arrugado en el suelo como si Marvin el marciano hubiera pasado por aquí con su multicolor pistola desintegradora.
Hada mala regresa de Turquía mon amour con Zen.
Carlos y Camila se casan al fin.
Ele minúscula y yo bailamos mientras Él nos mira.
Juan Pablo II y Rainiero de Monaco yéndose.
La hija de Supersuper llegando.
El IBEX 35 crece un + 0,62%.
Evita dinamita haciéndose un nudo verbal para decir no.
El único hospital para ranas cierra sus puertas.
Vir lanzándome bonitos mensajes embotellados por e mail.
Es viernes santo.
Un grafitero se cuela disfrazado en los principales museos de Nueva York y cuelga cuatro de sus obras.
Para lanzar un mensaje contra la guerra, dice.
Con gabardina, sombrero y barba.
Silbando, imagino, para cumplir así con todos los tópicos del disimulo.
Uno de los que ocupamos poco sitio, supongo.
Aquí Marvin el Marciano trás desintegarme mientras leía.

Uno de los que ocupamos poco sitio, supongo.
Aquí Marvin el Marciano trás desintegarme mientras leía.


