Imaginando que la cama es una nave espacial

Mientras se pueda volar...

viernes, marzo 25, 2005

Cuestión de sitio
Hay personas que ocupan mucho espacio.
Como George Bush, Javier Bardem, Russel Crown, Ana Obregón, Pavarotti, Paul Newman, las Hadas, Tormenta.
No es cuestión de poder, de volumen, de altura, de belleza, ni de dinero.
Otras parecen a punto de fundirse con el decorado y desaparecer.
Como los fantasmas de mujeres en camisón que se aparecen en las curvas bajo la lluvia, la estatua del jardín botánico, los personajes de las lavanderías de las películas de Isabel Coixet, Juan José Millás escribiendo sobre amas de casa, Nacho Canut a la sombra de Alaska, el gato de Cheshire, hombre Zen, el Innombrable.
Si no estás enamorado la vida resulta tan tonta como intentar batir el record del mayor mosaico hecho con tostadas.
Ando de vacaciones. Algo desenfocada.
Triste como un teléfono que no suena.
Feliz como tener un novio que toque en un conjunto beat.
Ocupada en leer la soledad de un japonés que inventa misterios para llenar la nada.
Haruki Makurami.
Que me habla de Chigasaki.
Chigasaki mon amour, a veces es hermoso.
Chigasaki ven pa acá, a veces deprimente.
Tan lejano como los abedules polares.
Y lo leo deprisa porque es de los que ocupa poco espacio y temo se borre.
Páginas en blanco.
O yo.
Mi casa vacía. Sólo ventanas, palmeras, libros, el blanco de las paredes y el pijama arrugado en el suelo como si Marvin el marciano hubiera pasado por aquí con su multicolor pistola desintegradora.
Hada mala regresa de Turquía mon amour con Zen.
Carlos y Camila se casan al fin.
Ele minúscula y yo bailamos mientras Él nos mira.
Juan Pablo II y Rainiero de Monaco yéndose.
La hija de Supersuper llegando.
El IBEX 35 crece un + 0,62%.
Evita dinamita haciéndose un nudo verbal para decir no.
El único hospital para ranas cierra sus puertas.
Vir lanzándome bonitos mensajes embotellados por e mail.
Es viernes santo.
Un grafitero se cuela disfrazado en los principales museos de Nueva York y cuelga cuatro de sus obras.
Para lanzar un mensaje contra la guerra, dice.
Con gabardina, sombrero y barba.
Silbando, imagino, para cumplir así con todos los tópicos del disimulo.
Uno de los que ocupamos poco sitio, supongo.

Aquí Marvin el Marciano trás desintegarme mientras leía.

domingo, marzo 13, 2005

Susto de miocardio
Ele minúscula y yo vivimos asustándonos.
Siempre al acecho.
Ele corre, se esconde, se asoma y
Aghhhhhh!
Salto. Infarto. Risas. Nervios.
En cualquier momento.
Como Kato, el mayordomo japonés del inspector Closeau en la Pantera Rosa con sus traicioneros ataques karatekas.
Ele minúscula es aún minúscula, pero va perfeccionando sus sustos.
Yo moriré de un infarto.
Crónicas de un lector de mp3 I.
Belle & Sebastián son como tumbarte en el césped a mirar el cielo y sentirte en paz con el universo.
Pedernalita, hija de Pedernal la llama para hacer un experimento.
Mamá, coge el teléfono al revés y habla a ver si se te oye.
Eres idiota, cuelga que estoy trabajando
.
Mágico. Yo también quisiera andar pensando en experimentos.
Crónica de un lector de mp3 II.
Cuando oyes a las Supremmes cuesta contener las ganas de ponerse a bailar playbackeando.
Especialmente indicadas para superar los lunes y los vagones del metro en hora punta.
Veo a Ele minúscula alejarse por un pasillo del cole que le queda demasiado grande.
Girándose a cada pasito en un perfecto ejercicio de descoordinación consistente en movimiento de manita, doble lanzamiento de besos voladores, mortal descuelgue de mochila y todo esto con los ojos vendados porque se le ha descolocado el gorro.
Crónicas de un lector de mp3 III.
Regreso a los Smiths 2 décadas después. Vértigo.
En el metro frente a mí se sienta una mujer de vestimenta sobrecoordinada y gafas de sol. Si no hay sol, no tiene los ojos enfermos y no pertenece a la mafia. Por qué las llevará?
Crónicas de un lector de mp3 IV.
Astrud a veces me gustan, a veces me hacen exclamar estosonidiotas. El innombrable dice que ésta es su intención. De modo que les felicito por un trabajo bien hecho, supongo.
Ha sido un fin de semana jardinero de pensar en los que ya no están.
Madrid inaugura el bosque de los ausentes en el Retiro.
Pensé que no me iba a gustar por la tristeza, pero tiene un bonito orden japonés que da cierta paz cósmica al estilo de algunas de las canciones de Belle & Sebastián.
Pongo un macizo de hortensias en la ventana que anda con la lengua fuera suspirando por escapar a Galicia. De modo que lleno las ventanas de resignados geranios que me recuerdan a mi amada viejita, a Lorca y a la casa de Bernarda Alba.
Por la noche sueno que alguien ronda en la ventana.
Chatis, abridme.
Sólo puede ser Pepe el Romano volador, porque esto es un sexto piso.
Pese a la pesadilla me quedo con los geranios que me recuerdan a mi viejita con la que viví en mis tiempos minúsculos.
Que me dejaba jugar con las patas del pollo como si estuviese dentro de una película de Saura (no existían las tiendas de chinos de todo a cien).
Schhhh!
Oigo el ruido de alguien que no quiere hacer ruido
Ele minúscula acechando.
Vivo con Kato como Peter Sellers.
En peligro de miocardio.
He creado un monstruo.

Aquí Ele minúscula y yo en uno de nuestros ataques por sorpresa, en los que de momento suelo vencer yo.