Imaginando que la cama es una nave espacial

Mientras se pueda volar...

sábado, mayo 30, 2009

Feria de libro en el paseo de coches del Retiro.
Firmo "Despeinadas" el Domingo 7 de Junio de 7 a 9 de la tarde.
Casetas de Feria.
Pienso en Freaks de Tom Browning.
Imagino que un hombre gusano, sin brazos ni piernas, repta por la Castellana alimentándose del Monóxido de carbono de los coches y haciéndose cada vez más grande.
Como un personaje de dibujos animados de Miyazaki.
Dibujos animados de Tom y Jerry se oyen al otro lado de la pared.
Mi vecino gay anda desvelado.
De vez en cuando cambia de canal.
En uno cantan zarzuela.
En otro venden cuchillos que cortan patatas, jamones y latas.
Nadie quiere un cuchillo para cortar latas.
Si fuera capaz de cortar historias, ya sería otra cosa.
Así nadie se quedaría enganchado en historias que no son.
Que no llevan a ninguna parte.
Pudiendo viajar a Estambul, Perú, Shangai y Munich.
Y si se echa de menos el cuento se escribe y punto.
Se lee y no hay más que hablar.
Y uno deja de echarse la culpa.
¿No es de una inocencia pasmosa sentirse siempre culpable? Me han preguntado hoy.
Y así no hay quien duerma.
Así que me meto a ver las noticias en Internet.
En China un transeúnte enfadado empuja al vacío a un suicida por interrumpir el tráfico.
En Siberia Oriental encuentran a una niña de cinco años que ha sido criada por perros y gatos.
En Galicia lanzan un mensaje en una botella y llega a los Bahamas dos años después.
¿Qué pondría el mensaje?
¿Qué le susurra Bill Murray a Scarlett Johansson en el abrazo final de Lost in translation?
Sólo Palabras.
¿Sólo Palabras?

Feria del libro en el paseo de coches del Retiro.
Gema Fernández Esteban
Firma "Despeinadas" el Domingo 7 de Junio de 7 a 9 de la tarde.
En la caseta 54 de la librería Tres Rosas Amarillas.

domingo, mayo 17, 2009


Presentación de “Despeinadas”
El Miércoles 20 a las 20.
El escritor Víctor García, la actriz Ana Bettschen y yo.
¿Qué digo?, ¿qué hago? y ¿qué me pongo?

Digo “Bye-bye, Mein Lieber Herr”,
me subo a una silla y llevo liguero y pestañas postizas
.
Claustrofobia y agorafobia a la vez,
como en la Antartida,
como dos personas en una cama,
dice Winterbottom en “9 Songs”.

Digo “¿Cómo están ustedes?”,
hago voltereta lateral y voy vestida de pitón birmana,
de esas que desequilibran el ecosistema de Florida,
y le hacen perder la tarde a Muñoz Molina.
De esas que están donde no deben.
O que han llegado lejos.
Pitones con bañador y gafas de sol en la maleta,
capaces de engullir a un cocodrilo.

Digo “Están locos estos romanos”,
cargo con un menhir a la espalda y llevo casco y trenzas rubias
.
Ele minúscula me pregunta si la pantera rosa es chico o chica.
Yo creo que es chico y se lo hago saber.
- Es chico, digo.
- Pues yo creo que es chica, responde.
- Podemos mirarlo en internet, añade.

Digo “No olviden vitaminarse y mineralizarse”,
hago un busto de Chejov en papel maché y voy vestida de lanzero bengalí.

Modiano dice que se repite,
que siempre escribe de alguien que busca a alguien.
Oscar Wilde dice que un hombre puede ser feliz con cualquier mujer,
mientras que no la ame.

Digo “Que desastre, que desesperación”,
hago el saludo vulcaniano de Star Trek y voy vestida de escritora para ver si me lo creo.

Winston Churchill dice que el éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse.
Sin desesperarse.
Suena conformarse con los pequeños placeres de la vida.
- ¿Por qué conformarse con los pequeños si sabemos que existen los grandes?,
dice el director de comunicación de una editorial.

Que sea lo que tenga que ser.
Mientras voy a buscar en Internet el sexo de la pantera rosa.
Y si quieres pasarte el miércoles por Tres rosas amarillas, estás invitado.

sábado, mayo 02, 2009

"Despeinadas"
(Foto portada "Despeinadas" Carmen Jiménez Atienza)
http://www.youtube.com/watch?v=xYso_4BPlJU

Planto un libro de cuentos, no tengo un árbol, escribo un hijo.
Cada día escribo en Ele minúscula, al igual que ella escribe en mí.
Mamá, ¿yo soy tu única hija o tienes más hijos?, ¿de dónde te ha salido esa tripa?, ¿si vienes a buscarme al salir del cole te echan del trabajo?, ¿a papá cuánto le quisiste?, ¿si echo mucha sangre por la nariz me muero?, ¿tú eres famosa, verdad mamá?
Porque escribes y sales en las revistas. Y mira este libro que pone tu nombre.
Y miro el libro que pone mi nombre.
Gema Fernández Esteban, “Despeinadas”.
Que quedó bonito, y va de risa y de pena,
como la vida misma si no disimulas.
Que más quisiera yo que disimular, pero no me sale.
Ni el disimulo, ni la voltereta lateral, ni hablar inglés y que se entienda.
Allá cada uno con lo que nace, con lo que tiene.

Tengo, tengo, tengo.
Una nostalgia de aquí a China,
a la China de los cómics de Guy Delisle,
con los que me acuesto cada noche.
En lugar de hacerlo con nadie.

No tengo, no tengo, no tengo.
No tengo amor.
Ni un millón de euros en el banco.
Ni ningún premio planeta de escritora admirada.
¿A qué preferirías un millón de euros al amor?, me preguntó.
No. Respondí.
¿A que preferirías el premio planeta al amor?, me volvió a preguntar.
No. Insistí.
Quizá por el nobel sí, pensé.
No me creyó.
Porque así son los tipos serios que hacen restas y hacen sumas.
Porque no sabe quién es Ana Karenina.
Porque nunca dejará que lancen cuchillos en torno a su silueta.
Tú te lo pierdes.
Yo me lo pierdo.
A saber quien se lo pierde.

¿Qué has dibujado Julia?, preguntamos a la hija de Princesa.
Un humano, nos responde.
Le ha quedado gracioso el humano.
Con los pelos despeinados y cara de mono loco.
Cara de tomarse muy en serio a sí mismo.
Intimida.
Quizá sea un escritor de renombre.
Un cirujano prostático eminente.
Un alicatador experimentado.
Un nacionalista catalán.
Que graciosos los humanos.
Si nos miras desde fuera damos risa.

De eso creo que van mis cuentos.
De humanos despeinados.