Imaginando que la cama es una nave espacial

Mientras se pueda volar...

sábado, abril 24, 2004

Pasión Vegetal.

Vivo en una cabina de teléfonos y me compro una palmera de 2 metros.
Cuando estoy en casa sus hojas me hacen cosquillas en la nariz, en el cuello, en la espalda, en...
Al principio sólo era una cuestión de espacio, pero el roce hace el cariño.
La quiero.
La desee antes de conocerla. Sabía que no me convenía. Que no había espacio para ella en mi vida. Que era una locura.
Pero muchas mujeres no conseguimos hacer caso a lo que nos conviene.
La cerdita Peggy sabe de sobra que la sientan fatal los tacones, y por ahí anda con sus pezuñas a presión en sus zapatitos rosas.
Ana Obregón no sabe actuar, y ahí la tenemos con el horror de Ana y los 7 lunes tras lunes.
Pensar en capitanes de fútbol duele, pero por ahí anda hada buena paseando su nostalgia por el mundo.
Palmera no es tan siquiera una palmera. Es una Yuca.
¿Y qué?
Todo el mundo sabe que el príncipe azul no existe.
Es estupendo llegar a casa y que me mire con sus hojas verde intenso.
La saludo y le echo agua con un pulverizador, fliki fliki fliki, mientras hago ruido de tormenta con la boca porque sé que a ella le gusta.
Me pregunta que qué tal el día. Le contesto que puff. Me replica que pues vaya.
Los fines de semana me atrinchero en casa. Ella se preocupa y me regaña.
Deberías salir, me dice.
Pues anda que tú, replico.
Y se hace un silencio sobrecogedor.
Sus hojas crujen de pena.
Le vaporizo las hojas a modo de disculpa, fliki fliki fliki, y para que no se note que está llorando.
No le gusta que la vea llorar.
El encierro vuelve a uno sensible.
Si lo sabré yo.
Salgo para ir a trabajar. A una multinacional americana. Con conciencia de la empresa somos todos, sin sentido de ridículo y algo tacaña.
Para publicitar la nueva imagen y que les salga barato recurren a los empleados.
Estoy trabajando cuando llegan cámaras y creativos argentinos que nos jalean con la canción de Queen "I want it all" a todo volumen.
Quién puede escapar, escapa.
Para mi es demasiado tarde.
Estoy atrapada como los humanos cazados por los monos en el planeta de los simios.
Nos reparten palabras de la canción en cartón duro.
Me toca “all”. Todo.
Siempre he sido una chica con suerte.
Sonríe. Y sonrío.
Levántate. Y me levanto.
Canta. Y canto.
Baila. Y bailo.
Siempre he sido una chica que se intenta integrar.
Preguntarle a Mr. Pink. Que no lo consiguiera es otra historia.
Lo bueno: No me he tenido que desnudar.
Lo malo: Lo lejos que queda a veces la palabra dignidad.
Los hermosos creativos argentinos nos lanzan felicitaciones por nuestra actuación con su seductor acento como quién tira cacahuetes a los monos.
Me sorprendo recogiendo el maní encantada y con piel de gallina. Me fascina el acento argentino.
Estoy deseando llegar a casa y contárselo a Yuca.
Ocultaré lo del acento argentino.
Las yucas es lo que tienen. Que son muy celosas.

domingo, abril 18, 2004

¡Zapatero, préstame los duendes de las cejas!

El tiempo pasa y te arrastra de la carne hacia la tierra, por eso a una se le caen los párpados, los mofletes y las tetas.
Y quisiera tener media docena de duendes como esos que le estiran de las cejas a Zapatero todo el rato.
Para que me mantuvieran las cosas en su sitio de antes.
Hada buena se convierte en Barbarella y en murciélago.
Y baila samba y tango y twist y hevy y ska y baila y baila y baila... para no pensar en el capitán de fútbol.
Hada mala desafía al consumismo, a la convivencia en pareja y a ratos quiere ser buena.
Tormenta desaparece.
Carmencarmen aparece.
Rojo anda lleno de egoísmo.
Saravan tiene mucho trabajo y un nombre en mi weblog que detesta, como Steve Buscemi negándose a ser llamado Mr Pink en Reservoir Dogs.
A partir de hoy es Mr Pink. A la tercera va la vencida. ¿Me oyes Mr. Pink?
Vir tiene paciencia conmigo.
Mer ladenfrente muchas ganas de vivir.
Chica neoyorkina cree que es de Valladolid. No sabe que en realidad es de Nueva York.
En una España de uniforme ella anda por el trabajo en technicolor, como si pasease por la 5ª avenida.
Harry Potter tiene magia.
Princesa anda con la vida muy estrecha por fuera y muy ancha por dentro con sus pequeños herederos.
Hombre ohyeha! cree que no me ocupo lo suficiente de Ele y no tienen novia cuando huele a carne fresca.
Hombre Zen tiene Paz.
Artista tiene arte.
Florencio el videoaficionado filma la fachada de un edificio de Leganés antes de volar por los aires junto a terroristas suicidas.
O el turbulento tiene los bolsillos llenos de los mimos de las hadas.
Ellas se los meten cuando no se da cuenta, como los tupperware de comida que las madres meten en la nevera de sus hijos cuando se independizan.
Madrina tiene el campo en el alma, en los ojos y en las manos.
Viana directora ni me llama ni me escribe. Sufro.
Menos mal que tengo un millón de besos voladores para Ele y muchas ganas de sobrevolar todo lo demás.
Dentro de poco nada de esto estará en su sitio.
Tal vez si Zapatero me prestara los duendes de sus cejas...

domingo, abril 11, 2004

Pongamos que hablo de mi barrio.

En mi barrio un niño descarga un camión.
8, 9, no más de 10 años.
No se trata de Beirut, ni Calcuta, ni Sao Paolo.
No se trata de reses, ni ladrillos, ni sandías.
Son cajas de madalenas, galletas, pan de molde.
Pero está descargando el camión y las calles no andan del todo despiertas.
En mi barrio una adolescente se sube a un coche con cara de no saber que cara poner porque está enamorada.
Porque se va de viaje con él.
Porque él conduce.
Porque está tan guapo cuando conduce...
Porque estrena ropa interior muy sexy que se ha comprado en woman secret.
Para él.
Que nervios.
Por eso no sabe ni que cara poner mientras se sube al coche.
En mi barrio Ele minúscula pide besos voladores antes de dormirse.
Ele, ¿estás ahí?
Siiiiiiiiiiii.
bsibsibsibsibsibsi
El beso volador sobrevuela enfermedades, tanatorios, autopsias y vagones de metro.
bsibsibsibsibsibsi
Sobrevuela frío, madrugones, legañas y cansancio.
bsibsibsibsibsibsi
Sobrevuela telediarios, bofetadas, bolsas de basura y batas de guatiné.
bsibsibsibsibsibsi
Sobrevuela impuestos, hipotecas, euribor y tantos por ciento TAE.
bsibsibsibsibsibsi
Porque los besos voladores solo descienden para ver de cerca la cara de una adolescente que no sabe que cara poner porque está enamorada, para leer el último libro de Harry Potter, para escuchar a Marlango, para pasear por Cadaqués, para tomar el sol en Formetera... para caer sobre los mofletes de Ele minúscula que se esconde muerta de risa bajo la sábana intentando despistar al beso volador, con la ingenuidad de un brontosaurio que se esconde tras un mosquito, con la emoción y los nervios del ganador de la bonoloto.
Cuando los besos voladores dejan de bajar la vida es mucho más dura.
Algunos nunca los han visto.
Niños que descargan camiones al amanecer.
Lejos de Beirut, de Calcuta, de sao Paolo.
Pongamos que hablo de mi barrio...