Pasión Vegetal.
Vivo en una cabina de teléfonos y me compro una palmera de 2 metros.
Cuando estoy en casa sus hojas me hacen cosquillas en la nariz, en el cuello, en la espalda, en...
Al principio sólo era una cuestión de espacio, pero el roce hace el cariño.
La quiero.
La desee antes de conocerla. Sabía que no me convenía. Que no había espacio para ella en mi vida. Que era una locura.
Pero muchas mujeres no conseguimos hacer caso a lo que nos conviene.
La cerdita Peggy sabe de sobra que la sientan fatal los tacones, y por ahí anda con sus pezuñas a presión en sus zapatitos rosas.
Ana Obregón no sabe actuar, y ahí la tenemos con el horror de Ana y los 7 lunes tras lunes.
Pensar en capitanes de fútbol duele, pero por ahí anda hada buena paseando su nostalgia por el mundo.
Palmera no es tan siquiera una palmera. Es una Yuca.
¿Y qué?
Todo el mundo sabe que el príncipe azul no existe.
Es estupendo llegar a casa y que me mire con sus hojas verde intenso.
La saludo y le echo agua con un pulverizador, fliki fliki fliki, mientras hago ruido de tormenta con la boca porque sé que a ella le gusta.
Me pregunta que qué tal el día. Le contesto que puff. Me replica que pues vaya.
Los fines de semana me atrinchero en casa. Ella se preocupa y me regaña.
Deberías salir, me dice.
Pues anda que tú, replico.
Y se hace un silencio sobrecogedor.
Sus hojas crujen de pena.
Le vaporizo las hojas a modo de disculpa, fliki fliki fliki, y para que no se note que está llorando.
No le gusta que la vea llorar.
El encierro vuelve a uno sensible.
Si lo sabré yo.
Salgo para ir a trabajar. A una multinacional americana. Con conciencia de la empresa somos todos, sin sentido de ridículo y algo tacaña.
Para publicitar la nueva imagen y que les salga barato recurren a los empleados.
Estoy trabajando cuando llegan cámaras y creativos argentinos que nos jalean con la canción de Queen "I want it all" a todo volumen.
Quién puede escapar, escapa.
Para mi es demasiado tarde.
Estoy atrapada como los humanos cazados por los monos en el planeta de los simios.
Nos reparten palabras de la canción en cartón duro.
Me toca “all”. Todo.
Siempre he sido una chica con suerte.
Sonríe. Y sonrío.
Levántate. Y me levanto.
Canta. Y canto.
Baila. Y bailo.
Siempre he sido una chica que se intenta integrar.
Preguntarle a Mr. Pink. Que no lo consiguiera es otra historia.
Lo bueno: No me he tenido que desnudar.
Lo malo: Lo lejos que queda a veces la palabra dignidad.
Los hermosos creativos argentinos nos lanzan felicitaciones por nuestra actuación con su seductor acento como quién tira cacahuetes a los monos.
Me sorprendo recogiendo el maní encantada y con piel de gallina. Me fascina el acento argentino.
Estoy deseando llegar a casa y contárselo a Yuca.
Ocultaré lo del acento argentino.
Las yucas es lo que tienen. Que son muy celosas.
