Imaginando que la cama es una nave espacial

Mientras se pueda volar...

lunes, febrero 23, 2004

Misión imposible y mi culo en el espacio.

Misión imposible: Buscando piso. Capítulo 3827.

Este fin de semana...
He leído 568 anuncios clasificados.
He navegado por 15 webs inmobiliarias.
He realizado 196 visitas virtuales.
He pateado las calles bajo la lluvia. Bajo la nieve.
He cogido 59 teléfonos de sevende.
He efectuado 46 llamadas preguntando.
He visitado 11 pisos en cuerpo presente.
He fingido querer pasar la noche en la pensión "Los argentinos" porque me interesaba el piso de arriba. O tal vez no. Ya no lo sé. 22 euros, por si alguien tiene curiosidad.
He visto pisos "luminosos" llenos de minúsculas ventanas a lugares en los que se inspiraron los secretos para cantar que su calle tenía un oscuro bar con lúgubres paredes.
He visto muros desconchados con una terrorífica bombilla conectada al timbre de la puerta. Aquí vivió una anciana sorda, me cuentan mientras un soplo de aire gélido, que no puede venir de ninguna parte, nos envuelve y se marcha.
He visto un centenario teléfono negro colgado de una pared de un tristísimo pasillo, que parecía encerrar voces desesperadas en mitad de la noche. Han tomado Madrid, viste a los niños y escap... Agh!
Como diría Roy, el replicante nexus de Blade Runner: He visto cosas que jamás podríais ni siquiera imaginar...

El pasado de mi culo: La NASA.

Yo tuve un Abu que en las mañanas de los sábados de mi infancia venía a mi casa y me despertaba.
Eran tiempos sin cabida a los psicólogos y a los traumas, y mi abuelo tenía dos variaciones insultoamorosas.
1.Barrabás queculoquetienes que gordoqueestás.
Y 2.tienes el culo como una nasa.
La primera coplilla más o menos la cogía, pero la segunda me tuvo años equivocada.
Eran tiempos de admiración ante el descubrimiento del espacio. Se hablaba mucho de la NASA.
¿Los edificios de la NASA tendrían forma de trasero?
¿Tendría mi culo características para el descubrimiento del espacio?
Es triste crecer y dejar de pensar que tu culo puede ser astronauta.

Pd.1: Nasa: Cesto o vasija para guardar pan, harina,... que suele ser de gran tamaño.
Pd.2: Siento frío a mi espalda, creo que el fantasma de la sorda me acompaña.

sábado, febrero 14, 2004

Perdida girando sobre mi misma.

Un pasajero de metro lee Rinconete y Cortadillo de Miguel de Cervantes.
Me gustaría leer más literatura clásica. Leo muy poca.Creo que esta me la he leído, pero si pienso en su contenido solo se me ocurre:
¿Qué hay Rinconete?, ¿y tú que tal Cortadillo?
Hasta el chucuchucuchucu del metro tiene más interés.
Intento imaginar algo más.
¡Corre, corre, que te pillan, Cortadillo!
Esta imaginación tan limitada tal vez sea culpa de la basura de Gran Hermano Vip que vi anoche en la tele.
No lo pude evitar.
Me hipnotizó el batín años setenta que llevaba Fabio Testi.
Intente quitarlo, pero entonces se puso encima un plumífero blanco, sin mangas.
No lo conseguí.

Sigo sepultada por la ansiedad.
Obsesionada con mi ombligo.
Doy vueltas sobre mi misma como una peonza hasta que me caigo. El miércoles. ¿O fué el jueves? No lo sé. Cuando vives girando sobre ti mismo cuesta saber en que dia vives. Cuesta vivir.
Hablo con Saravan una hora cada noche.
Mejor que el Lexatín.
Es muy pacífico y muy zen, pero afirma que le gustaría empujar a Terelu.
Yo, obsesionada por mis asuntos, no me explico como alguien puede desear empujar Terelus, cuando podría soñar con arrear bolsazos en la cara a notarios y abogados.

Alguien recuerda sus cuatro años. Que aún no sabía escribir la u. Corrían tiempos de Peret. Su Pa le cantó “Borriquito como tú, que no sabes ni la u”. Y le hizo daño.
Aún lo recuerda.
En Sierra Leona niños han visto morir asesinados a sus padres, han vivido la amputación salvaje de parte de su cuerpo.
No lo recuerdan.
La memoria y el dolor sonasídeyoqueséporqué.

Este fin de semana no tengo ele minúscula para perderme en su nave, de modo que me pierdo con Bill Murray en Lost in translation.
Tiene algo de cuadro de Hooper pero sin la desesperación.
Los protagonistas están doblemente perdidos.
Perdidos en un Tokio tan lejano, tan CIUDAD CON MAYÚSCULAS.
Perdidos por dentro.
Es tan bonito ver esa soledad desde lo alto de la ciudad. Esa soledad entre tantísima gente tan diferente, no sólo porque estén en Tokio...
Y lo más bello.
Todo lo que no se dice.
Esa despedida que tan sólo ella escucha.
Esa despedida que es la mejor historia de amor de todos los tiempos.
Un amor que no ha llegado a aterrizar, que no es real, como Matilde Interestelar, la nave de ele minúscula.

domingo, febrero 08, 2004

De capitanes de fútbol y hackers brasileños que hacen llorar.

A hada buena le duele el corazón.
Por amor.
Ver la tristeza de un hada te deja el alma hecha un nudo.
Como ver a Bambi preguntándose porque su madre tarda tanto en volver.
Como los caramelos que el doctor regala a Ann en Mi vida sin mí.
Como la pastilla de jabón que los nazis daban a los judíos al entrar en las duchas.
¡Tan injusto!
Ella que anda llena de encantamientos que salvan a los demás.
Como tener sangre O negativo.
Como ser un ama de cría hambrienta.
El capitán de fútbol se fue y los dibidibadibidús no funcionan consigo misma.
Y se busca la culpa en el cuerpo.
Ignorando que es algo tan inútil como si la madre Teresa de Calcuta buscara puñales en los bolsillos de su hábito.
Los humanos somos estúpidos.
No enamorarse de hada buena es rechazar el bote de la primitiva.
No querer pasar un otoño en Formentera.
Decir no al helado de strawberry chessecake.
Abandonar a un hada buena es quedarte con Ana y los 7 y con Terelu.
Decir sí a las tardes de hiper en chandall y a las bombonas de butano.
Comer siempre coles de bruselas.

A mí también me duele el corazón.
Por todo menos por amor.
Por tristezas e imprevistos que se me acumulan como al protagonista de Jo que noche de Scorsese.
En el insomnio de la madrugada me duele el corazón tan fuerte que llego a imaginar la vida de Ele minúscula sin mí.
El médico me habla de ansiedad, de estrés y taquicardias.
Casas, hipotecas, abogados, acuerdos de separación, colegios, vagones de metro en hora punta.
Ma tiene el síndrome del tunel de Carpo.
Mi weblog es invadida por un hacker brasileño.
Lloro.
Ele minúscula sube a mi cama, monta a horcajadas sobre las almohadas y juega a conducir la nave por la galaxia.
¡Monta Ma! Me ordena.
Hay que ponerle un nombre, la digo.
Matías, me responde.
Pero como soy mandona replico: Mejor Matilde. Matilde interestelar.
Por supuesto era mejor Matías.
Volar por la galaxia me salva.
Lástima que esto no pueda ayudar a hada buena.
Pienso que puedo hacer para que se sienta mejor.
Puedo obsesionarme mucho.
Imitar al elefante.
Bajar las escaleras del metro muy deprisa.
Escribir.
Hoy escribo para ella.

lunes, febrero 02, 2004

¿Alguien ha visto dónde demonios está el mando?

La vida es una mesa de centro.
Siempre a rebosar de cosas inútiles.
Intentas llenarla de objetos bonitos, pero se transforman en basura.
Finalmente acabas conformándote con encontrar el mando a distancia de la tele.
Estúpida tele.

Sigo adelante con el piso pese a tener fantasmas escondidos.
Y es que la gente miente.
Para que la quieran.
Para que la contraten.
Para que la compren algo. Su piso, por ejemplo…
Para vivir.
Y las mentiras se acaban descubriendo. O no.

Hago quiniela para la noche de los Goya.
Shu arrasa con 21 aciertos. Cosas de hadas.
Me regala un bonito pañuelo de Jocomomola y una estupenda cena.
Yo correspondo con un marco de cristal roto con fotos movidas y cuatro lonchas de salami. Del malo. Del que destiñe.
Y es que a veces las cosas se complican y no salen como esperas.
O el tormentoso grazna ante la imposibilidad de un mundo culturalmente correcto, cuyo pensamiento me asfixia.
Queda segundo con 13 aciertos.
Hombre Zen y yo empatamos a 12. Con apuestas “no del todo correctas”. Felices. Hombre Zen empata desde Zurich con su gorro de lana puesto.

La hermana de Saravan, que yo hubiese podido ser, viene a ayudarme a descubrir fantasmas escondidos en mi posible futura nueva casa vieja.
Analiza las grietas raspando con una llave. Revisa humedades. Estudia el acabado de muros y patios.
Verla es como ver al Agente Warrick Brown de CSI.
Es estupendo que a veces no haga falta el mando a distancia.

Princesa, allá en París, le enseña el mundo a su Jota minúscula.

Yo quedo y desquedo con Vir por pereza, por angustia y por nervios…, porque hace frío, el cielo está blanco y parece que va a nevar.
Tengo ganas de verla.
Dejo las cosas para luego, porque se me olvida que no hay luego.

Y mientras, me pongo a buscar el mando a distancia en la mesa de centro.