Imaginando que la cama es una nave espacial

Mientras se pueda volar...

viernes, junio 27, 2008

Bye Bye Hula Hula

Por meterme a bailar el hula hula donde no debo
Ayer leí el cuento más feo del mundo
Ni siquiera era para mí
Que era para Dolores, Lolita, Lola
Más feo que el asa un cubo
Más tonto que Picio
Y yo soy la mona que se viste de seda
Y le baila el hula hula a quien no debe
La que pasa por ahí
La que se mete en guerra ajena
Y van y la matan
Sin comerlo ni beberlo
Al tuntún
De toma pan y moja
Al panpan
Y al vinovino
Vino conmigo pero…
Se hubiese ido con cualquiera
Que le hubiese bailado el hula hula
A tontas y a locas
Y así, por imbécil, vas y mueres
Y el muerto al hoyo y el vivo al bollo
Y que te quiten lo bailao
Si papel gana a piedra
Piedra gana a tijera
Tijera gana a papel
¿Baile gana a muerte?
¿Hay que bailar el hula hula?
Demasiadas bailandole el hula hula
Se despista y te mata
Mejor bailar sola
Estar solo
A Ele minúscula le gusta Han Solo
Me cuenta la guerra de las Galaxias
El padre, el Jedi, el láser, la espada
No lo entiendo
Otra cosa más que no entiendo
Me quiere más que mil galaxias, dice
Quiero bailar el hula hula, se me escapa
Olvido que estoy muerta que soy polvo
Nada, nadie, nula
Un malvado de película
De los que les brilla el diente
Mientras descuartizan mujeres que son números primos
Números de esos difíciles que no casan
Primo, primitivo, pringada hasta la próstata que no tienes
Nada, nadie, nanai y naranjas de la china
Polvo eres y en polvo te convertirás, dicen.
Eres polvo y te rindes
Porque siendo polvo se lucha mal
No tienes con que agarrar la pistola
Ni donde ponerte las bragas
Te duchas y lo embarras todo
No puedes bailar el hula hula
Y cuesta leer y follar y creer
De volar mejor no hablamos
Que pasabas por ahí
Y ahora estás muerta
De tanto bailar el hula hula

Levanto la vista del ombligo y tecleo:
Muerto+jugar+frisby+atardecer+playa+Aguieira
Que me voy a ver el mar
Que me he comprado un frisby para jugar con Ele este verano,
Y si los muertos no pueden se resucita y punto
Morado, mi frisby

Bye bye hula hula

viernes, junio 13, 2008

Salir del agua

No quiero salir del agua.
Debo salir.
Tengo los labios morados.
La piel arrugada.
El corazón encharcado.
Debo salir de agua.
No quiero.

Dejar al hombre de la luna en la piscina.
Que su cabeza es neardental, de feldespato y no quiere salir del agua.
Así son los niños.
Tienes que gritar cien veces Ele sal del agua.
Y a la vez que hace cien. Sale.
Cien veces y sale.
Selenita No.
Que es pequeño y no quiere salir.
Y es mayor y por eso no sale.
Ni a la de mil. Ni a la de un millón.
Se queda flotando y girando y flotando y girando.
No salgas, me grita, quédate.
Y yo no quiero salir, quiero quedarme.
Pero si no salgo me asfixio.
Salimos o me asfixio, le digo.
Fuera no que pueden vernos, responde.
Tengo que salir. Insisto ya casi sin aire.
Me agarro al bordillo y reptando voy saliendo.
Mira, mira como nado. Grita.
Y me raspo la cara, el pecho, la tripa.
Mira el agua roja que bonita. Chilla.
Roja, rojo sangre. Mi sangre.
De la inmensa herida al intentar salir de la piscina.
Mira, mira que daño, un padrastro. Dice mirándose el dedo.
No mirar.
Que si miro corro el peligro de resbalar hasta el fondo.
No volver a caer en la piscina, que no hay aire.
Necesito aire para gritarle a Ele que salga ya del agua este verano.
Para que no se quede indecisa, cobarde y quejica en una piscina,
como les pasa a algunos hombres de la luna.
Para que no pierda el tiempo mirándose el ombligo.
Mira, mira como nado, dice él.
Una vez más, sólo una más, la última, insiste.
No miro.
No contesto.
Que si lo miro no hago pié y estoy perdida.
Aprovechar la hipotermia de tanta profundidad marina,
para que se me congele el amor, para no verlo.
Sólo mirar al verano, al sol.
Salir de la piscina, de la jaula, de Madrid.
Viajar al norte.
A la playa de Fonforrón que aparece y que se esconde.
A tierra de Meigas, de conjuros y de bosques.
A ver si consigo ocultar Selenitas en algún lugar profundo de la memoria.
En un sitio donde no duela, del que sólo regrese cuando sea inmune.
Como la postal de un tío que viajó a la Patagonia, y cuenta que vió ballenas en el horizonte.
Tengo que salir del agua.
Sacudirme hasta la última gota.
Volver a respirar.

La teoría es sencilla, pero aquí sigo,
sumergida hasta el cuello pataleando para no ahogarme.
Intentando salir del agua aunque no quiero.