Imaginando que la cama es una nave espacial

Mientras se pueda volar...

viernes, octubre 31, 2003

Tiempo muerto, y una bola de petanca en el bolsillo.

Paso el fin de semana soñando con las libélulas de unas fundas nórdicas de Ikea. El lunes Alguien me habla de luciérnagas. Me siento como un personaje del sueño de una noche de verano, cuando caigo enferma.
Nauseas, escalofríos, fiebre. Dolor.
Cerrar los ojos en una habitación oscura.
Borrar el trabajo, las compras, las lavadoras.
Borrar los libros, la televisión, el teléfono.
Borrar la voz de Ele minúscula llamándome.
Soñar con Bunda, la mosca gigante del anuncio de Amena, con logaritmos neperianos irresolubles, con las vainas de la invasión de los ultracuerpos, con Rod Stewart, con el acorazado Potemkin, con el telediario de La 2, con los reyes Godos, con un meteorito que cae sobre la tierra, con una adolescente rubia en chandall, con acné y sombra de ojos verde, compañera de instituto, (recordar preguntar a Saravan su nombre)...
Desesperar en la sala de espera del médico.
¿Quién dá la vez?
Yo, digo levantando la mano con esfuerzo sobrehumano.
Me miran extrañados de que un felpudo color Simpson dé la vez.
Me voy recuperando.
Salgo a pasear por el barrio, que en horario laborable, es un lugar desconocido.
Se mueve más despacio.
A ritmo de bola de petanca lanzada por un jubilado.
Regreso al trabajo sin estar del todo recuperada. Meto la mano en el bolsillo del abrigo y aún me encuentro la bola de petanca.
Hace frío, viento, y lluvia. Un perfecto escenario para Halloween. Una buena excusa para encerrarme un fin de semana más. Una gran tristeza para Princesa allá en París.
Echo de menos a Princesa.
Carmencarmen me ha llevado a comer a Calle 54. Ella y Saravan son un año más viejos. Al entrar, te preguntan muchas cosas. ¿Comida? ¿Aperitivo? ¿Reserva? ¿Cuántos sois? - Yo sola, respondió porque no sabía si iba a llegar a comer. Oh, no te preocupes, no pasa nada, le respondieron.
Yo llevaba todo el día enfadada; sólo se me pasó cuando me contó que en casa de su novio iban a poner ascensor. La enfermedad me ha afectado a la cabeza, o la ensalada especial Calle 54 lleva drogas.
Las hadas sobrevuelan las playas de Copacabana, abandonando a Peter Pan en Barcelona a punto de ser atacado por una prostituta rusa. Ya sabemos lo que ocurre cuando a uno le abandonan las hadas.
Mientras escribo esto Ben Harper canta en la Riviera, me hubiera gustado verle...

miércoles, octubre 22, 2003

Chueca efectos secundarios: ¡Soy modernaaaa!

Tormenta, Artista, y yo almorzamos en Chueca.
Toda la comida reprimiendo las ganas de gritar, ¡Eeeh! ¡Mirad que modernos somos!. A mi Chueca, siempre me produce este efecto.
Artista llevó un boceto de su libro. Sus dibujos me parecen tan buenos, tan reconocibles, tan suyos,...
Tormenta es la novia de artista. Tú tienes tus dibujos, tú escribes, nos dice a Artista y a mí con puchero de muñeca y ojos tristes.
Yo siempre pienso, ¿y tus superpoderes qué?
Se lo he intentado explicar muchas veces, pero nunca se deja.
Es el tipo de persona capaz de hacerte aplaudir, reírte de ti mismo, de ella, y del mundo, cantar una jota aragonesa en alemán, hacer el pino puente, imitar a un elefante, gritar ¡Viva Ukrania!, e intentar hacer la voltereta lateral, a ver si te sale; y todo esto en tan sólo 5 minutos.
No quieras saber lo que podría lograr en 10.
Dice que se ha roto un brazo al tropezarse con la campana del pantalón. ¡Ja!
Yo sé que es mentira.
Ha sido un percance de esos que tienen los superhéroes, y no lo pueden contar para mantener el anonimato.

El novio de Sony, Al Dandee, fue mi compañero de clase hace más de una década.
Por supuesto, no me recordará.
Él era el capitán del equipo de fútbol. Yo siempre he andado más cerca de ser uno de los asesinos de Columbine que de ser una animadora. No hubiera estado mal ser una animadora una temporada.

Este fin de semana Ele minúscula se fue con Él. El domingo, al anochecer, cuando sonoba el ascensor del edificio, rezaba para que fuese ella.
Sólo un ratito.
No vino.

Al menos los lunes ya no son tan grises desde que alguien a quién no conozco se encarga de recordarme que estoy viva.

miércoles, octubre 15, 2003

Viviendo en el juego del teléfono estropeado.

Me muero de la pena.
Él pregunta que si tiene frío. Ella contesta que jugar con dos patas de pollo.
Él dice adiós mientras se queda. Ella piensa en la oreja de Holyfield y en malos malotes de ficción.
Barrrbra Polaca se ha ido.
Busco en los cajones, pero están desencajados. No puedo abrirlos. La bombilla de mi habitación se funde. No veo nada.
Llaman a la puerta.
- Venimos a cuidar a la niña. Dicen las chicas del ático.
Recuerdo la escena de los Monty Python: - Venimos a por sus órganos.
El convenio regulador de separación no puede ser firmado. Se han confundido. En su lugar han redactado la lista de la compra de la vecina del quinto.
- Tal vez deberíais consultar a un abogado de vivienda, digo de separación, digo de vivienda, digo de separación,... o comprar un litro de leche y medio kilo kiwis. Nos dicen.
Muy buen trabajo el análisis de bloques publicitarios en tv. Ahora límpiame los zapatos. Dice mi jefe.
Mientras busco el betún, pienso en sexo con Lenny Kravitz.
Se acuesta con Nicole Kidman. Alguien que se acuesta con ella, jamás se acostaría conmigo. Nuestra relación se vuelve imposible. Nicole es la barrera insalvable que me separa de Lenny.
El taxista me gruñe enfadado: 20 euros. No le apetecía a la señora esperar el autobus.
Me apresuro a explicar mi necesidad de taxi con pelos y señales.
Si fuera Alaska, me importaría un pito el que dirán, y no estaría aquí justificándome.
Él aparece y desaparece. Sólo quedan los malentedidos.
Él cree que Ella se ha hecho socia del Rayo Vallecano, y se apasiona por ser una buena taxidermista.
- No, dice ella.
Él sigue creyendo que Ella se ha hecho socia del Rayo Vallecano, y se apasiona por ser una buena taxidermista.
Ella ya no dice nada. Sólo piensa en tener los ojos de Iggy Pop y dedicarse a la hipnosis.
Después llega el agobio.
Pagar el IBI.
Escribir sobre Mike Tyson.
Recoger DNI con foto risadeloca, vencedora sobre foto caradeculo.
Escribir sobre Lenny Kravitz.
Hacerme el pasaporte.
Escribir sobre Alaska.
Buscar piso.
Escribir sobre Iggy Pop.
Comprar pijamas a Ele.
Escribir sobre James Brown.
Inscribirme en el taller de guión de la casa encendida.
Pensar sobre quién me apetecería escribir...
Ir al cerro de los Ángeles, cavar un hoyo de 200 metros, y enterrar la mierda de best seller que estoy leyendo y me está matando de aburrimiento.
Dejar de gruñir.
Ignorar que no entiendo nada. Que desconfío de todos.
Como diría Manolito de Mafalda: - Desde Diciembre del 68 hasta ahora, no he entendido nada.
Lo peor es andar planteándome hacer un curso de taxidermia y comprarme la bufanda del Rayo.
Me muero de la pena.

miércoles, octubre 08, 2003

Del otoño, la magia de Medem, y la proposición del ARTISTA.

Poner palabras a las ilustraciones del libro de autopromoción de ARTISTA.
Una de las mejores proposiciones que me han hecho en la vida. De la de matrimonio, mejor no hablar. "Algo forzada", hubiera definido ARTISTA si hubiera estado ahí.

Voy al cine con Ol, a ver el documental “Pelota vasca: la piel contra la piedra”. Al lado se nos sienta un sensibilizao interactivo.
Llega. Sonríe. Saluda. Se sienta.
Durante la película: bufa, interpela, lanza tres risas irónicas, un par de Andayá!, y un rebuzno (también pudo ser un bufido mezclado con tos).
Acaba la película. Al salir quedo atascada entre los asientos de delante, sus piernas, y su mochila. Avanzo venciendo resistencia. Pienso que me lo llevo a rastras.
- Jajaja, que me voy contigo, dice él.
- Aquí Ele minúscula, aquí un sensibilizao interactivo, imagino yo haciendo las presentaciones al llegar a casa.
En cuanto al documental de Medem, siento que faltan voces. Que no quisieron participar, dicen. Tal vez debería haber equilibrado más los pesos. Pese a esto, me alegran las buenas intenciones. Su invitación a escuchar. Y lo mejor de todo: sigue convirtiendo en magia trocitos de lo que toca. Mientras lo siga haciendo iré a ver todo lo que le salga de las narices hacer. Aunque sea otro documental titulado “La sardina y el zapato: Un apasionante análisis, etimológico, morfológico, y sintáctico, de las canciones populares en la España de la posguerra”.

A partir de hoy voy a usar muchos monosílabos, onomatopeyas, y sonidos guturales. Reservo las palabras bonitas para los dibujos del ARTISTA.

El Otoño está chalao.
Frío. Calor. La climatización de la oficina está loca. Me cuezo. Me crionizo. Saludo a Walt Disney. ¿Qué tal todo, pastelón?
La moda anda trastornada. Fusión veranoinvierno. Sandalias y leotardos. Bikini y plumas. Paraguas y abanico. Solo los ricos tiene ropa de entretiempo, dice SaraVan.
Me compro un vestido. Bonito. Muy bonito. Me queda fenomenal. Si no ando. Cuando ando se me sube. Voy en bragas. Nada es perfecto, y mi vestido es muy bonito.

Voy en metro.
Llevo un abrigo de lana gordo. Muy gordo.
Me siento al lado de un viejito. – ¡Chicaondevas con la manta Paduana!, me dice. Hablamos del tiempo. Del otoño que está chalao.
Leo el titular del diario: “Las Pilis arrebatan a las Shirleys el Record de los Guiness". Se reunen 449 Pilis en Madrid (La Vaguada), superando el record anterior, en manos de las 121 Shirleys reunidas en un club de Sydney.
La idiotez no sabe de fronteras.
No es el otoño el único que anda chalao.
Caca, culo, pedo, pis. Así me despido. Guardando las palabras bonitas para ARTISTA.