Nódulos lunares llamando a Tierra
Un nódulo en este y otro más peque?o en el otro.
Y no tiene nada que ver pero pienso en el espacio exterior.
Nódulo lunar llamando a base. Nódulo lunar llamando a base.
Puede ser malo o no, dice una mujer con bata blanca poniendo carita maternal.
Y me habla de posibles cosas feas y de esperas.
Y como ando en la luna no lloro.
Más tarde, delante de otra bata blanca, lloraré y la propietaria de la bata me cogerá la mano, pero no me dará caramelos de limón ni se sentará a mi lado en lugar de enfrente.
No me explico como la vida tan corta anda llena de esperas tan largas.
Ser mayor, aprobar la selectividad, que alguien te desabroche el sujetador, conocer a Ele minúscula...
Y en la espera la muerte se pone las gafas de ver de cerca.
Entonces uno piensa en viajar a Isla Graciosa a tumbarse en la playa de las Conchas a fumar cannabis.
No piensa en acuchillar el parqué.
Uno piensa en mirar a un mar que tiende a infinito.
No piensa en planes de pensiones.
Uno piensa en asomarse a la ventana a ver pasar globos de colores que se escapan de las manos de los ni?os.
No piensa en desarrollar proyectos de investigación para Motorola.
Piensa en Mi vida sin mí y en Y tu mamá también, en la imposible posibilidad de que aparezca un Gael García Bernal con el que tener sexo.
No piensa en hacer horas extra.
Piensa en el collar de macarrones regalo de Ele minúscula, en llevarlo puesto si me voy.
Primero uno piensa en maldecir la posible mala suerte.
Luego uno piensa en la buena suerte de no ser un traductor surcoreano destinado en Irak.
El ser humano es lo que tiene, siempre a vueltas con el vaso de agua.
Acostumbrándose a todo.
Incluso a vivir lejos de la Tierra, en un nódulo lunar.
