Nochevieja pensando en Fellini
Ya lo decía Julio Iglesias...
Paseo por la multitudinaria Gran Vía sorteando humanos.
Un chico guapo veinteanero de vaquero caído sobre un magnífico culo, me lanza una mano nuevecita que coge la mía y me la presiona suavemente, como contándome un secreto compartido y algo guarro; cuando se da cuenta que no soy ella, me regala una sonrisa perfecta.
Porque tiene de sobra, sonrisas, sexo y vida. Ella es una chica con suerte.
Siempre hay por que reír...
Más adelante me cruzo con un hombre gordo de labio leporino y baba de caracol que me lanza una mirada de psicópata mientras se toca el paquete.
Siempre hay por que llorar...
Algo después, mientras atravieso la Plaza de Espana, un chico de adolescencia recién estrenada me sigue imitando mis pasos con burla, lo que me hace imaginar que soy un personaje circense de Fellini recién llegado a la ciudad. Que guapo Fellini joven, que guapo Marcelo.
Siempre hay por que reír por que llorar...
Aquí estoy, esperando el 2005, esperando un minuto, como si fuera cierta la frase de Oscar Wilde "a veces podemos pasarnos anos sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante", y ese instante fuera la medianoche de hoy, nochevieja.
Esperando con mis uvas en lata, con los cohetes de la calle y el olor a cochinillo en la escalera.
Esperando las campanadas a ritmo de los pitidos que anuncian la llegada de sms sin misterio en los que se adivina de antemano el Feliz 2005.
Ya lo decía Julio Iglesias...
Paseo por la multitudinaria Gran Vía sorteando humanos.
Un chico guapo veinteanero de vaquero caído sobre un magnífico culo, me lanza una mano nuevecita que coge la mía y me la presiona suavemente, como contándome un secreto compartido y algo guarro; cuando se da cuenta que no soy ella, me regala una sonrisa perfecta.
Porque tiene de sobra, sonrisas, sexo y vida. Ella es una chica con suerte.
Siempre hay por que reír...
Más adelante me cruzo con un hombre gordo de labio leporino y baba de caracol que me lanza una mirada de psicópata mientras se toca el paquete.
Siempre hay por que llorar...
Algo después, mientras atravieso la Plaza de Espana, un chico de adolescencia recién estrenada me sigue imitando mis pasos con burla, lo que me hace imaginar que soy un personaje circense de Fellini recién llegado a la ciudad. Que guapo Fellini joven, que guapo Marcelo.
Siempre hay por que reír por que llorar...
Aquí estoy, esperando el 2005, esperando un minuto, como si fuera cierta la frase de Oscar Wilde "a veces podemos pasarnos anos sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante", y ese instante fuera la medianoche de hoy, nochevieja.
Esperando con mis uvas en lata, con los cohetes de la calle y el olor a cochinillo en la escalera.
Esperando las campanadas a ritmo de los pitidos que anuncian la llegada de sms sin misterio en los que se adivina de antemano el Feliz 2005.
Menos el innombrable que me manda una foto de un hombre de color sonriendo que creo que es Andre 3000, cantante de Outcast pero no estoy segura. No me gusta Outkast especialmente.
Hace unos veinte anos me mando por correo una postal de otro hombre negro, Eddy Murphy. Tampoco me gusta Eddy Murphy.
Hace unos veinte anos me mando por correo una postal de otro hombre negro, Eddy Murphy. Tampoco me gusta Eddy Murphy.
Todo tiene una explicación, aunque lo de Eddy Murphy no logro recordarlo.
No era Andre 3000 era Hendrix.
Fascinante el innombrable.
Mi vecino el de los cohetes se está creciendo a medida que se acerca la medianoche, tengo miedo, pienso en Bagdag.
Espero la llegada de los personajes de a dos metros bajo tierra, serie prestada por hada buena, a la que a su vez se la prestó el hombre turbulento.
No era Andre 3000 era Hendrix.
Fascinante el innombrable.
Mi vecino el de los cohetes se está creciendo a medida que se acerca la medianoche, tengo miedo, pienso en Bagdag.
Espero la llegada de los personajes de a dos metros bajo tierra, serie prestada por hada buena, a la que a su vez se la prestó el hombre turbulento.
Lo siento Tony Soprano, ahora los enterradores son mis mejores amigos no tú.
Nochevieja sin cuchufleta.
Y Sin Ele minúscula, pero con su voz al teléfono anunciándome que va a hacer una voltereta, lo que me hace pensar de nuevo en personajes circenses y en Fellini.
Una buena forma de empezar el 2005.
Nochevieja sin cuchufleta.
Y Sin Ele minúscula, pero con su voz al teléfono anunciándome que va a hacer una voltereta, lo que me hace pensar de nuevo en personajes circenses y en Fellini.
Una buena forma de empezar el 2005.
Pensamientos de Nochevieja 2004...


PD1. A Paloma Roja porqué su mamá se fué sin avisar.
PD2. Al subnormal de los cohetes bajo y le mato.
PD3. Lo de Ana Obregón y Ramón García no tiene nombre.

