Imaginando que la cama es una nave espacial

Mientras se pueda volar...

domingo, abril 19, 2009

Cuéntaselo al Fairy y límpiate las lágrimas con el Scoth brite

Paseando en el Reina Sofía por una Instalación de Eulalia Valldosera,
una botella de Ajax pino va y me dice:
“Te doy la bienvenida a mi espacio. Estoy capacitada para borrar, para eliminar todo aquello que deseas olvidar. Si me lo cuentas lo guardaré en mi interior y en pocos días habrá desaparecido de mi espacio para siempre, y del tuyo también.”
No puedo resistir.
Le digo tu nombre por si acaso.
Un inquietante hombrecillo de Juan Muñoz me ha visto y se burla.
Yo lo hago por probar, porque la Eulalia lo dice y siempre he creído en los catalanes, como quien cree en las hadas.
Repito tu nombre para asegurarme.
El inquietante hombrecillo no para de reír y de contárselo a los demás.
Grito tu nombre para dejarlo bien claro.
Los hombrecillos se reproducen, se carcajean y se balancean como locos.

Al llegar a casa le cuento a la botella de Fairy:
Que una ballena nada a sus anchas por el puerto de Nueva York.
Que una india de 26 años se come 51 guindillas muy picantes sin una sola lágrima.
Y confieso el miedo que me ataca al IR al trabajo cada día, el pánico de pensar en NO IR al trabajo cada día.
De pensarlo se me caen dos lágrimas gordas como cebollas que recojo con Scoth brite.

Y sigo contando, esta vez a la botella de Neutrex:
Que una mujer brasileña sobrevive a un disparo por el dinero que guardaba en el sujetador.
Que operan a un peruano que mantuvo una erección durante 8 días, afectado de priapismo, como en el cuento de Monzó.
Y confieso lo harta que estoy de tener la cabeza ocupada en lo que no debo.
En creer cosas que no son.

Soy una inquietante y seductora botella india en sujetador.
Me llamo Eulalia Priapismo Fibromas, pero mis amigos me llaman Lali.
Trabajo en una tienda de ultramarinos.

Es un trabajo muy duro.
Si no vendo mil millones
¿o eran cien mil millones?
de guindillas
¿o eran chirimoyas?
a una pareja de siameses tuertos
¿o eran funambulistas koreanos?
antes del amanecer de mañana
¿o era de ayer?
me dispararán
¿o ya estoy muerta?
y seré arrojada al puerto para alimentar a la ballena.
A no ser que llegues tú con leotardos de superhéroe y gorra de Oficial y caballero,
me rescates y me lleves a Caracas.


No lo tengo muy claro.
Lo que sí que tengo claro es que de momento el conjuro de la Eulalia no funciona.
¿Qué tal te encuentras dentro de la botella de Ajax pino?

lunes, abril 06, 2009

Mujeres Maravilla
http://www.youtube.com/watch?v=b_NODJbKyZ4

Te lo cuenta Almodóvar y no te lo crees, pero yo conozco mujeres fuertes como trasatlánticos de esas que salen en sus pelis.

Sé de una mujer con cuatro hijos, un perro y un marido moribundo,
empeñado en morir en su tierra, en Valencia.
Ella intenta sin éxito conseguir el traslado en ambulancia.
De modo que va al Corte Inglés, compra unos flotadores, una colchoneta hinchable con forma de cocodrilo y otras variedades inflables y los rellena de oxígeno en el hospital.
Carga a los cuatro hijos, el perro, el marido y los flotadores en el coche y se marcha rumbo a Valencia.
Durante todo el viaje, ella no deja de vigilar el estado del marido por el espejo retrovisor.
Cuando este va adquiriendo tonalidades azules, le dice al hijo mayor que ya tiene nueve años:
- Ignacio, acércale el cocodrilo a papá para que tome oxigeno por la espita.
Y cocodrilo va, cocodrilo viene acaban llegando a Valencia.
El marido muere cinco horas después.
Con su último deseo cumplido.
Esta es una mujer trasatlántico.
- Imagínate, para mí la playa y los flotadores, como que ya no son lo mismo. Dice.

Sé de una mujer miedosa, que en los años 70 conducía un seiscientos.
Que cuando se le ponía al lado un camión y veía la rueda tan grande, le entraba un miedo infinito.
Que se casó jovencísima, como “tenía que ser” y a los 26 años enviudó.
Que se quedó sola con tres niños.
Y un verano, en Altea se pierde por los caminos.
Acaba en una carretera estrechísima, sin salida,
entre una ladera vertical y un cortado sobre el mar.
No le queda más remedio que salir marcha atrás.
- El coche puede despeñarse y nos matamos. Piensa.
De modo que antes de empezar la maniobra hace bajar a los niños.
Los tres niños bajan y se sitúan delante del coche.
Calladitos, de la mano.
- El coche puede despeñarse, ¿y ellos?. Vuelve a pensar.
De modo que les hace volver a subir.
Sobrevive.
Más tarde se enamora de un tal Fernando.
La hace sufrir mucho.
- Me tuve que poner carteles por toda la casa. “NO LLAMAR A FERNANDO”.
Así, bien grande. Que mal se pasa.
Cuenta.
Hoy, ya anciana, va a clase de sevillanas.
- Odio las sevillanas, pero es lo único que me alivia el dolor de espalda,
por la postura, el tener así los brazos, ¿ves?
Le sigue contando a Innombrable mientras le hace una especie de baile, cuando pasa a cobrarle el alquiler.
- ¿Que no puedo más con el dolor de espalda? Bailo.

Lo que es la vida.
Una sueña ser Princesa y le toca arrastra barcos.
Pasar el fin de semana trabajando,
transcribiendo estúpidas frases marketinianas en las que no cree,
al igual que en los hombres, al igual que los frigoríficos No frost.
Que siempre acaba una con las manos congeladas, llenas de escarcha.
Si hubiese tocado princesa...