Cumpleaños de blandiblú, herejía galáctica, christma hortera, y un adiós.
Es mi cumpleaños.
Escalofríos, fiebre, cuerpo de espantapájaros dolorido. Antibiótico y todo se vuelve blando. El teléfono suena con un ring de lana y me trae felicitaciones a punto de doblarse que agradezco como puedo. Mal. No me importa demasiado. Me extraña. A mí siempre me gusto celebrar mi cumpleaños bailando la conga en lo más alto de la Torre Eiffel.
Él me ha comprado un regalo. Lo ha escondido en el armario, y le ha encargado a Ele minúscula que me lo dé. Es la quinta vez que saca la caja de la manta eléctrica del armario y me la dá. Ha habido algún fallo en el aprendizaje de las instrucciones.
Toda una sorpresa. No recordaba que tuviéramos una manta eléctrica.
Herejía Galáctica.
En Navidad jugamos al Monopoly de la guerra de las galaxias. Pa, Ma, Ra hermano, Ra pequeño, y yo. Las casillas tienen textos largos e imposibles: Planeta Totooine – Habitación de Anakin, Planeta Coruscant – Consejo Jedi, Podracer de diossabeque... Las fichas son personajes metálicos difíciles de identificar. Pa juega con un androide pequeño. Ra pequeño se pide el androide grande. ¿Dónde está el bajito?, pregunta mi padre cada vez que le toca. Ma elige a la reina Amídala. ¿Dónde está mi reina? Exclama Ma en sus turnos. Y todos guardamos silencio, invadidos por aires galácticos de lo más solemnes.
Alguien propone jugar con las figuras del nacimiento para aclararnos.
- Si hombre, el niño Jesús por la Galaxia. No seas judión. Se queja Ma.
Y yo pienso en Religión, en el universo, y en los judiones de la granja.
- No hace falta coger al niño, podemos jugar con un pastor, una lavandera, una oveja, el pozo,...
- Si hombre, las pobres figuras por la Galaxia. Insiste Ma.
Y no se muy bien porqué pero algo me hace estar de acuerdo con ella.
Y pienso en mi abuela regañándome por haber colocado el pan del revés en la mesa, y dándole un beso mientras lo pone del derecho.
Qué fácil es seguir la corriente del absurdo.
Algo estúpido
Con fotos de Ele minúscula con alas de hada fabrico unos christmas.
Estúpido.
Uno no manda fotos de su cara por Navidad. Por muy guapísimo que sea su amante, tampoco manda fotos de este como felicitación. ¿Por qué nos empeñaremos en mandar fotos de nuestras crías por Navidad?
Algo tan estúpido como inevitable.
Qué fácil es seguir la corriente del absurdo.
Adiós.
Un personaje en color de mi trabajo ya no viene más. Es triste, porque en mi oficina andamos sobrados de blanco y negro.
Me entristece que no vuelva a entrar por la puerta como un dibujo de South Park. No volver a escuchar el sonido de gallina desquiciada de su móvil.
No era guapo, ni alto. No se si sería divertido o estúpido. No le conocía. Pero ahora la oficina se ha quedado un poco más gris.
