Imaginando que la cama es una nave espacial

Mientras se pueda volar...

viernes, marzo 28, 2003

Ya no hay letras emes como las de antes, o las horas.

Desde que ele minúscula vive aquí, tengo que levantarme a las 6:55 de la mañana para poder llegar al trabajo a la hora. Para bajar al mundo a diario, ya no me basta con la bosanova. También necesito leer. Para leer tengo que madrugar más. En resumen: "leo novelas y escucho bosanova a las 6:40 de la mañana, antes de ir a trabajar".
Y esto no es normal. Sé que no existe la gente normal, que por la vida andamos todos disfrazados; pero me asusta la siguiente manía con la que intentaré seguir venciendo la asfixia de vivir.

He leído "las horas". Magia. No quiero ir al cine a ver la adaptación. ¿Cómo puede lograr transmitir de una forma tan aparentemente sencilla la inexpresable angustia de estar vivo? Aunque puede que me haya fascinado tanto al descubrir que soy la Sra. Brown.

Esta mañana, tras terminar el libro, me hallaba pensando en las palabras de Michael Cunnighan. "Vivimos nuestra vida, hacemos lo que hacemos y luego dormimos: es tan sencillo y vulgar como esto. Unos pocos se tiran por la ventana o mueren ahogados o toman pastillas; más personas mueren a causa de accidentes; y la mayoría de nosotros, la gran mayoría, somos devorados lentamente por alguna enfermedad o, si tenemos mucha suerte, por el tiempo mismo".

Y viene mi jefe y me dice: - Tengo dos noticias, una buena y una mala, ¿que quieres?

- Pues quiero que las escribas en un par de papelitos, los hagas pelotillas, te los introduzcas por los orificios nasales, y te marches de mi vista tatareando la sintonía de "Corrupción en Miami". Pienso.
Debería existir un día, en el que se pudiese decir lo que se piensa.

Sobre el paso del tiempo y los fenómenos inexplicables...
Conocía a siempre S cuando mis emes tenían tres montañitas, no como las de ahora. Hace 20 años.
Siempre S lleva 20 años escuchándome.
No es de mi familia.
No se trata de sexo.
No nos parecemos en nada.
Aún no me lo explico.
S de Simón Le Bon y de Sara Vaandasen.

martes, marzo 25, 2003

¿Y vale que me dan un Oscar?

Ayer vi el resumen de los Oscar en Canal Plus. Como a mi imaginación le importa un pito mi fobia a hablar en público, en cuanto tenga un minuto pienso soñar despierta que me dan un Oscar. Me encuentro con algunos problemas sobre a quién demonios puedo situar apoyándome con una intensa mirada cómplice y emocionada hasta las lágrimas en el patio de butacas. Ya que a ele minúscula le vine grande la butaca; mi madre, a la que quiero hasta el infinito y más allá, es capaz de ponerme de los nervios hasta en sueños; y él, que fué lo mejor de la entrega del Contradiction (mi oscar a la vallecana), ya no está.

Respecto a la quiniela de los Oscar: Shu ha vuelto a hacerlo. Arrasando como en los Goya. Nos lo comunica desde Copacabana, como con desgana, dónde se haya "descansando", digo yo, que del esfuerzo de haber pronunciado los nombres de los ganadores como si se los dictaran las voces del más allá. Yo lo he visto. Se concentra. No me escucha. "Actrizdereparto actrizdereparto actrizdereparto", invoca. Horas más tarde escupe, a lo recién visitada por Nostradamus: "Catherine Z Jones".

"O" el tormentoso, que iba de lo más "enterao", vuelve a quedar segundo, aunque con mucho menos glamour que en los Goya, ya que no se ha refocilado de los demás participantes, y no es lo mismo su semivictoria sin recochineo infantilón, que le daba un toque al juego de lo más rejuvenecedor...

Y yo, tercera, obligada a concluir que "mi obra de teatro es una boñiga de vaca". Por bocazas.

Lo que más me ha dolido es el acierto de ambos en el mejor cortometraje de animación: "Schubschubs". Yo también quería votar por este absurdo título, ¿y quién no?, pero voté la última, y una vez más, me perdió el querer ir de original. En fin.

Y ahora lo siento, pero me tengo que ir a preparar mi discurso de agradecimiento por el Oscar.

sábado, marzo 22, 2003

De lo lejos que están los delfines

Tengo gripe. Estoy en la cama.

Menos mal que puedo ver el mar. Un mar de mentira, en la pared, pero mar al fin y al cabo. Por la noche, si no bajo del todo la persiana, se filtra una bonita luz dorada de la farola que hay sobre mi ventana. Para amortizar una de las ventajas de estar desparejada, duermo en diagonal en la cama. Si me imagino a vista de pájaro, me falta otro cuerpo para formar una X, constituyendo una figura socialmente más equilibrada. Como solución temporal duermo con los brazos y las piernas abiertas, formando mi propia y autosuficiente X.

Me gustaría soñar con delfines como aquella mujer del poema de Benjamín Prado. Pero sigo soñando con cotidianeces y miserias. Como el lanzamiento de cuchillos envenenados entre mis compañeras de trabajo, incluida yo. Todas mujeres, todas distintas, todas arpías. Y me despierto entre sudores angustiada por no caerlas bien. Como el gris George Constanza de la serie "Seinfield", en el capítulo en que se obsesiona por caerle bien a la novia de Seinfield.

En la habitación de al lado, l minúscula duerme. Se que no debería hacerlo. La traigo con cuidado para no despertarla, la meto en mi cama y vigilo su sueño hasta quedarme dormida. Al fin sueño con delfines.

Flash cine
Estoy dejando de ver telebasura. Como todas las drogas necesitan de un sustituto, así que los dvds son mi metadona. En el Bloockbuster cuando entro me hacen la ola. En los últimos tres fines de semana he visto: "Un final made in Hollywood", "El alquimista impaciente", "Quiero ser como Beckham", "Smoking room", "Intacto", "El perdón", "La boda del monzón", y "Oriente es oriente".

He hecho quiniela para los Oscar con Shu y O el tormentoso. En el cine, de las seleccionadas, tan solo he visto el ñoño pastelón "Lejos del cielo" o algo así (mi sincera opinión: Puaghhhh!!!), así que mis apuestas están basadas en la intuición femenina. Si gano, significa que me van a dar un premio por la obra de teatro. Si quedo segunda, es que tarde o temprano, conseguiré publicarla. Si quedo la última es que es una boñiga de vaca.

miércoles, marzo 19, 2003

Por no decir que no, viajé al pasado varias veces

Hace unos meses me telefoneo mi pasado. Mi mejor amiga de cuando era niña-adolescente, debió sufrir un arrebato a lo Isabel Gemio en "Sorpresa, sorpresa", y decidió buscarme 20 años después.

Nos separamos en el Instituto, en tercero de Bup, a causa de una traición inolvidable entonces, y que hoy, pese a esforzarnos, no hemos conseguido recordar ni ella ni yo. Un desencuentro, cuando aún no sabíamos que la vida sólo es una sucesión de desencuentros.

Así pues, nos encontramos 20 años después. Hablamos de un millón de cosas, para disimular que no teníamos nada que decirnos. Nuestro encuentro fue un desencuentro más. Aún así, como al ser humano le cuesta decir No, y una de las pocas cosas que seguíamos teniendo en común, era que ambas éramos humanas, quedamos varias veces más. Quedábamos, hablábamos, opinábamos, y no parábamos de contar cosas, mientras continuábamos sin decirnos absolutamente nada.

Una de estas veces llevamos a nuestras parejas; otra de las pocas cosas que teníamos en común es que ambas éramos heterosexuales, y como todo el mundo sabe, a los hombres les cuesta aún más decir que No. Así que formamos el cuarteto desencuentro, un nombre con el que nos podríamos haber ganado la vida amenizando bodas, comuniones, y bautizos.

Mi ex, que siempre ha tenido ese toque de absurdo espíritu libre, que me provocaba las mismas ganas de amarle hasta el fin de mis días, que de aplastarle el cráneo con un objeto pesado y oxidado,... se quedó dormido mientras le hablaban en una terraza de la Castellana. En su defensa decir que aguantó toda la cena sin dormirse, como un campeón, a pesar de la luz "ambiente íntimo" del restaurante.

Yo me ví en la obligación de justificarme, manía habitual en mí que me tiene harta; a la par que manía poco selectiva: soy capaz de justificarme ante todo lo que se me ponga por delante, desde mi jefe por tenerme que marchar a mi hora, el médico por haber dado a ele un jarabe sin que me lo recetara, el del quiosco por no tener cambio al comprar el períodico, el cactús porque se me ha vuelto a olvidar regarle, el filete de la nevera porque se me ha puesto malo y tengo que tirarlo... Así, regresando a la justificación de aquella noche aunque no la recuerdo muy bien, seguro que lanzaría una sonrisilla estúpida y un puñado de frases que tampoco decían nada.

Todo esto me hace pensar, que seguro que si me encontrara conmigo misma hace 20 años no tendría nada que decirme. Y lo que es peor, si me encontrara hoy, conmigo misma, tampoco.

jueves, marzo 13, 2003

1, 2, 3... No pidas zumo de tomate en los aviones

La empresa me ofrece un curso de 40 horas de dirección y participación en reuniones. Voy.
En el curso somos 10 alumnos, en una pequeña sala con pared de cristal translúcido. En seguida detectamos:

1/ es soporífero,

2/ una total pérdida de tiempo,

3/ no tiene sentido

Como si de un remake de 10 negritos se tratara, los alumnos van desapareciendo:

1/ El primero, y más envidiado, aprovechó que el sr. profesor se daba la vuelta para apuntar una absurdez en la pizarra.

2/ El segundo se hizo sonar el móvil el mismo, (juraría que imitó el sonido con la boca), y nos bordó una actuación a lo George Cloony en "Urgencias", que no sé si convenció al sr profesor, pero resultó de lo más entretenido.

3/ El tercero dijo que iba al servicio y jamás regresó.

La huída siguió avanzando, 6, 5, 4, 3, 2,... y yo, que soy idiota. Aquí estoy, con el sr. profesor, cuyo rostro se ha ido transformando en el del abuelo abandonado en la gasolinera, o el perro del anuncio "elnuncaloharía". El sr. profesor me mira sin parapadear, supongo que teme que al hacerlo me pueda escapar.

Estoy indignada conmigo misma, y mientras sonrío y asiento con un interés de cartón piedra, pienso en todo lo que soy y no quiero:

1/ soy de las que participan con fingido entusiasmo en las estúpidas conversaciones de los taxistas,

2/ soy de las que cruzan por los pasos de cebra con una ridícula carrerita para que no espere el sr. conductor,

3/ soy de las que se pegan una paliza a limpiar el día antes de que venga la sr. de la limpieza...

Resumiendo, soy del tipo de persona que toma zumo de tomate en el avión, y por eso estoy aquí, encerrada en este cuarto oscuro, bajo la tenue luz del proyector de diapositivas, asintiendo a las explicaciones del sr. profesor, alias tristón le hace falta un amiguito, mientras me maldigo a mi misma por no ser capaz de ser menos cobarde.
Esoy muerta de la vergüenza, intentando pensar que al menos no puede empeorar la situación... cuando él se calla, sonríe, y me dice:

- Con esté cristal y la luz apagada, nadie puede vernos.

- Aggggggggggghhhhhhhhhhhhhhhh!!!!!

lunes, marzo 10, 2003

Bosanova contra el miedo

¿En cabeza de quién cabe que a nadie le pueda pasar nada horrible a ritmo de bosanova?
Seguro es imposible morir mientras suena la chica de Ipanema. Muerte, catastrofe, amputación, miseria, envidia, violación, guerra, hambre, psicópata asesino,... no pueden estar en la misma línea que

"bosanova"

claro que nada es perfecto, y Jobim si que puede acompañar dramas pasionales silenciosos: seguro mientras le escuchas podrías enamorarte de la persona equivocada, enterarte que tu novio te ha traicionado, ser abandonada por tu marido,... cosa, que en estos momentos no me preocupa en absoluto, al igual que tampoco me desvela pensar dónde puedo invertir mis 200.000 millones de euros.
En vista de los buenos resultados de la Bosanova que anestesia mis miedos, trato de buscar algo que me devuelva la risa de antes, esa que desde que ele estaba de camino se me fué escapando. Es fascinante ver a ele reirse: una risa enorme que no le cabe en el cuerpo y le desborda.

Unas veces pienso que puede que me la haya quitado ella. Las mujeres solemos ser así de zorras. No me importa que se la quede, aunque le viene grande. Ojala siempre le sobre.
Otras veces creo que me la quitó él cuando me dejó antes de irse de verdad.
Aunque en el fondo sé que he sido yo misma la que la he perdido.
Antes bastaba oir la chica de ojos marrones de Van Morrison. Hoy no funciona. Yo sigo buscando y acepto sugerencias que nadie tendrá tiempo de hacerme porque vivimos demasiado deprisa ocupados en vivir una vida que no cesamos de repetir que "noesvida"...
Y mientras yo me obligo a escribir, como terapia, como ejercicio, como disciplina, como quién hace punto de cruz, como quién construye puzles, como quién cocina una tortilla de patatas tamaño Godzila para entrar en el libro de los Guiness...

Flash TV: Sexo y CSI

Más de 5 personas de diferente sexo, edad, y en diferentes momentos (sin que surgiera el tema), me confiesan que han tenido sueños eróticos con diferentes investigadores de la serie CSI; sueños de los de "cuandoestásdormido", y que en la realidad estos personajes no les gustaban especialmente. Me hace pensar en la posibilidad de que la serie contenga imágenes subliminales que causen este efecto. Va a empezar la serie, y mientras la esté viendo, no dejaré de pensar quién de ellos puede que se meta en mi cama esa noche (tirando por lo más convencional...), y cruzaré los dedos para que no me toque uno de los cadaveres en fase de putrefación de la sala de autopsias...

M me llama y se empeña en saber que voy a cenar. No sé como decirle que mientras pienso en cadaveres descompuestos prefiero no hablar del tema, asi que le respondo: "¿vas a ver CSI?", y ella me contesta: "no lo sé..., no te lo vas a creer, pero soñe que me acostaba con la morena jovencita de los dientes separados, y me da vergüenza volver a verla".

sábado, marzo 08, 2003

Mañana me pongo...