Imaginando que la cama es una nave espacial

Mientras se pueda volar...

sábado, marzo 22, 2008

Tragando sables

Una encaja charcas y golpes.
Ele minúscula confunde sarcasmo con sinónimo.
Una encaja charcas y golpes y barcos.
Ele minúscula confunde radiografía con fotocopia.
Una encaja charcas y golpes y barcos y mamúts.
Ele minúscula confunde legañas con pestañas.

Debe ser que la vida es encajar.
Encajar y confundirse.

Amelie Nothomb, escribe en Diario de golondrina, que uno nunca es tan feliz como cuando encuentra el modo de perderse.
Y una se pierde con Ele minúscula en las arquitecturas blancas de Caixa Forum, patinando, en la soporífera danza del Sueño de una noche de verano, en Spiderwick, con Modigliani, en el Burger.
Con Kaka de Luxe, la Mode y Parálisis permanente en la Edad de Oro
Y en Urgencias a que me fotocopien el culo tras caerme sin metáforas.
Tras no poderme levantar.
Tras hacer chistes desde el suelo que le borren el susto a Ele.
Tras llorar por dolor y por amor, que así aprovecho y gano tiempo.

Nothomb también escribe que creemos que nos llamamos fulanito, que nuestro trabajo consiste en hacer esto y lo otro, pero al despertar nada de eso existía. Quizá sea porque no existe.

Uno se conecta al correo del trabajo y descubre mails y mails de Londres, pidiendo no se qué. Que está en inglés y no se me abren los anexos.
Confidencial: Viagra.
Que se llama Fulanita y que trabajará en Pascua. Dice.
- I will working on this over Easter.
Que por lo visto, no se ha enterado aún de que no existe.

Le digo a Innombrable, que tengo mails y mails de Viagra de trabajo.
Innombrable dice que lo borre que es spam.
- Bórralo, eso es spam.
- Que no, que son del trabajo
, insisto.
- Confidencial, dice la que trabaja en Pascua.
Y yo aquí, contando en internet.
Y es que si uno anda ocupado en digerir sables, es incapaz de guardar secretos.
Secretos que no importan, que no existen.

Uno no entiende el protagonismo de las cosas que no importan.
Aferrarse a me llamo fulanito y mi trabajo consiste en...
Mientras Ele minúscula se aferra a mí.
Yo me aferro a mí misma.
Y el hombre de la luna,
que dice que me quiere,
se escabulle como un pez.

domingo, marzo 09, 2008

CRAC!

Crac! Escucha una.
No es una taza que se rompe.
Ni nadie que juega a estirarse los dedos de las manos.
Ni una mecedora que se queja del balanceo infinito de un psicópata.
Es el sonido que hace la vida cuando cambia de dirección.

Crac! Sin saber porqué.
El oncólogo le dice a una lo mismo que ayer.
A una la quieren igual de mal que ayer.
En la jaula todo anda tan absurdo y tan incomprensible como ayer.
Cada mañana madrugo y enciendo el ordenador de mi mesa,
y pienso en Holanda, en una mujer en el barrio Rojo,
que cada noche se desnuda y descorre las cortinas de su escaparate.
A ganar dinero. Como yo.
Con su seguridad social. Como yo.
Y me pregunto si alguna vez la vida le habrá hecho crac. Como a mí.

Crac!
Una mujer de bata blanca me da Lexatines y quiere darme la baja.
Pregunto que si la baja impedirá que la tierra se lleve a mi padre,
que si me pagará las cuotas de la hipoteca.
Y resulta que no.
Indago sobre si cubre el colegio de Ele minúscula y la ropa y la comida y el seguro médico.
Y resulta que tampoco.
Ni por lo visto la luz, el gas y el agua.
Por los libros, el cine y las botellas de Protos mejor ni pregunto.
Le digo que mejor no.
Y pienso en la radioactiva Madame Curie.
En la bigotuda y cejijunta de cuerpo maltrecho Frida Kahlo.
En Eva Perón, que participaba en los desfiles gravemente enferma, atada a un poste, oculto bajo el abrigo, para mantenerse en pie todo el trayecto.
Que no.
Que me pido de las que no se rinden.
Aunque una pida Bikkembergs y le salga Birkenau.
Y los selenitas se marchen a la luna.
Y a los padres se los lleve la tierra.
Que no.
Si tengo a Ele minúscula, a Innombrable y a Hada mala.
Si tengo Lexatines y Ficción.
Si Etgar Keret me cuenta cuentos en los que los personajes no paran de estallar.
Y Harry Potter lo tiene difícil. Y Quim Monzó estrena Mil cretinos.
Y me guardo Vida y Destino para leerla en noches de verano frente al mar, mientras Ele minúscula duerme con arena de playa en los dedos de los pies.
Si Lizz Wright me canta al corazón.
Que no.
Que mejor continuar cada noche desnuda en mi escaparate.
Que si hay que desnudarse una se desnuda.
¿O era la del ordenador?