Besar un codo http://www.youtube.com/watch?v=FkzRyHa9a6g
Despertar en medio de la noche y besar un codo.
Nadie puede besar su codo.
En la nevera solo queda una pera. No me gustan las peras.
Es la pera no poder besarse el codo.
La corva sí. Lo he probado.
Me duele el cuello de probar besarme la corva.
La nuca ni lo intento.
Nuca. Nuck.
Nuck se llamaba el silencioso gato del mudo.
En la posguerra España comía gato.
- Que sabe a liebre, dicen.
- Que no te den gato por liebre, también dicen.
- Liebre mejor que pera, digo.
Es la pera que uno no pueda besarse el codo.
En la jaula no paro de recibir codazos.
No entiendo nada.
Quizá hablen en koreano y por eso no me entero.
Desde el 94 hasta ahora que no entiendo.
Nadie parece haberlo notado.
Ni eso, ni que tengo un plan.
Un plan y una cucharilla.
Cuando nadie mira voy excavando un túnel.
Como no soy la pera, nadie mira, y yo excavo.
Avanzar no avanzo mucho, porque enseguida me entra el hambre.
Y sólo tengo una pera.
Tengo que trabajar para comprar más peras.
¿Dije ya que no me gustaban las peras?
Hay gente a la que sí. Que incluso se las piden a los olmos.
No entiendo la necesidad de pedirle peras al olmo.
Ya puestos, que le pidan codos o corvas o nucas.
Imposible. Pedir imposibles.
Y uno va y se frustra.
- He fracasado, le dice a su cucharilla excavadora.
Despertar en medio de la noche y besar un codo.
Nadie puede besar su codo.
En la nevera solo queda una pera. No me gustan las peras.
Es la pera no poder besarse el codo.
La corva sí. Lo he probado.
Me duele el cuello de probar besarme la corva.
La nuca ni lo intento.
Nuca. Nuck.
Nuck se llamaba el silencioso gato del mudo.
En la posguerra España comía gato.
- Que sabe a liebre, dicen.
- Que no te den gato por liebre, también dicen.
- Liebre mejor que pera, digo.
Es la pera que uno no pueda besarse el codo.
En la jaula no paro de recibir codazos.
No entiendo nada.
Quizá hablen en koreano y por eso no me entero.
Desde el 94 hasta ahora que no entiendo.
Nadie parece haberlo notado.
Ni eso, ni que tengo un plan.
Un plan y una cucharilla.
Cuando nadie mira voy excavando un túnel.
Como no soy la pera, nadie mira, y yo excavo.
Avanzar no avanzo mucho, porque enseguida me entra el hambre.
Y sólo tengo una pera.
Tengo que trabajar para comprar más peras.
¿Dije ya que no me gustaban las peras?
Hay gente a la que sí. Que incluso se las piden a los olmos.
No entiendo la necesidad de pedirle peras al olmo.
Ya puestos, que le pidan codos o corvas o nucas.
Imposible. Pedir imposibles.
Y uno va y se frustra.
- He fracasado, le dice a su cucharilla excavadora.
Y tontamente descubre el secreto de la felicidad:
Pedir cosas posibles.
Nada de peras al olmo.
Al manzano, manzanas. Al “kiwitero”, kiwis.
Al feldespatero, patos. Al cancerbero, cáncer.
(Mejor a éste no pedirle nada, que en casa ya tenemos)
Al portero, puertas.
Para salir de la jaula, para entrar en casa a bailar con Ele.
Al Alabardero, alabardas.
Aunque uno no sepa luego que hacer con ellas.
Ya se verá.
Siempre podrá uno alardear de sus alabardas.
Y la teoría es buena, pero algo falla.
Que esto de la felicidad no me acaba de salir.
- Te equivocas, dice el Innombrable.
Pedir cosas posibles.
Nada de peras al olmo.
Al manzano, manzanas. Al “kiwitero”, kiwis.
Al feldespatero, patos. Al cancerbero, cáncer.
(Mejor a éste no pedirle nada, que en casa ya tenemos)
Al portero, puertas.
Para salir de la jaula, para entrar en casa a bailar con Ele.
Al Alabardero, alabardas.
Aunque uno no sepa luego que hacer con ellas.
Ya se verá.
Siempre podrá uno alardear de sus alabardas.
Y la teoría es buena, pero algo falla.
Que esto de la felicidad no me acaba de salir.
- Te equivocas, dice el Innombrable.
- Anda toma escucha esto.
Y escucho She & Him.
Y se me va la nostalgia de pensar en besos y codos y corvas y nucas.
Sólo pienso en despertar en mitad de la noche por el viento,
con el codo de Ele minúscula en la boca.
En besarle el codo y seguir durmiendo.
Protegidas de vándalos y vendavales.
Y escucho She & Him.
Y se me va la nostalgia de pensar en besos y codos y corvas y nucas.
Sólo pienso en despertar en mitad de la noche por el viento,
con el codo de Ele minúscula en la boca.
En besarle el codo y seguir durmiendo.
Protegidas de vándalos y vendavales.

