PuertasPuerta en la jaula.
Rumores racheados de despidos masivos soplan en la jaula. Marejadillas de cifras se susurran por los pasillos, ayer salieron 12 de la jaula 3, sólo han quedado 4, y 13 más de la jaula 2. Los teléfonos suenan más de lo habitual, como las películas en las que un asesino anda suelto por el campus, realizando llamadas que anuncian muerte. Si llega un sobre de correo interno, nos lo comemos para eliminar pruebas. Los no implicados lanzan frases tranquilizantes: que a ti no te van a echar. Igual que el no vas a morir dicho al moribundo. Y no me vale, pero finjo que sí.
Puerta teléfono.
Suena el móvil. Es Ele minúscula, que canta, ríe y cuenta planes. Ponemos el árbol, y el belén, y las luces. Salimos con las katiuscas a cazar charcos. Hace frío. Muchomucho frío. Y nieva, hacemos bolas y las lanzamos, y un muneco de nieve y una zanahoria. Una zanahoria?, pregunto. Para la nariz, y hace tantotantotanto frío que podemos dormir juntas, me dice. Y la cama con Ele es una nave espacial.
Puerta del Taxi.
Al volante un enorme cachalote con camiseta de ACDC y melena al viento, que mueve al ritmo del millón de decibelios de música heavy que inunda el taxi. Un coche de la secreta nos adelanta cruzando semáforos en rojo a velocidad hiperespacial. La escena, la BSO, un coágulo en el cerebro, quien sabe la causa que le hace arrancar al cachalote con un fortísimo acelerón. Juraría que quedamos suspendidos en sólo dos ruedas antes de alcanzar la velocidad de la luz. Se me escapa una risa de loca de nervios ante la muerte, que parece interpretar como un Siiiiiiiiii y le pisa más fuerte. Digo adiós a mi casa, a Ele, a la vida, a la maldita jaula, cuando con un trompo imposible en el carril taxi me deja frente al portal, abro la puerta y bajo a la realidad.
Puerta del pasado.
Mi bisabuelo Gaspar era manco, zapatero y tuvo 12 hijos. Nunca te fies de un zapatero manco.
Mi abuelo Chencho se paso a los nacionales con su amigo Munoz. Fue dado por muerto.
Después, en tiempos de la dictadura, mi abuelo Ramón cantaba la internacional en el salón de su casa, mientras mi abuela asustada le mandaba callar.
Puertas de amor.
Lo de la Sirenita no tiene nombre, renuncia a la INMORTALIDAD a cambio de subir a la tierra tras un hombre al que apenas ha visto una vez. Cenicienta al menos dejo de fregar suelos.
La novia de un concursante del concurso de Operación triunfo declara que piensa dejarse las entranas para que él consiga sus suenos. Sabrá lo que duele eso?
Puertas.
Puertas.

