Movimientos inmóvilesAbro el balcón y me tumbo boca abajo sobre la cama revuelta.
La calle trepa hasta mi habitación.
El semáforo con sus hombrecitos verdes y rojos que caminan o están quietos a ritmo del mecánico canto de los pájaros, como jugando al undostreselesconditeinglés.
Las motos, el autobús y la ambulancia.
La basílica de Atocha que campanea.
El banco, la anciana y el perro.
Los adolescentes en la boca del metro, que ríen, que charlan, que han quedado.
Las cortinas ligeras y chillonas vuelan y bailan como en un musical americano de los anos 50.
Empieza a hacer frío aquí arriba.
Tres pingüinos y una pareja de osos polares se aproximan.
Debería salir.
Pero se está tan bien tumbada sobre la nieve en Agosto.
La mujer de ojos tristes queyano, me llama para sacarme a la verbena en el fantasmal fin de semana de mediados de Agosto.
Hace ilusión.
Pero había extendido la toalla sobre el césped fresco y mullido y me había tumbado al sol con los brazos en cruz. Buscando con los dedos tréboles de cuatro hojas al tacto, sin mirar, sin ganas, sin creer. Como si buscara el amor ese que dicen que existe.
Me atacó la cobardía y me rajé.
Me quedé en casa y me atraqué de la serie Sex in the citty.
Se está tan bien aquí arriba en Nueva York en Agosto.
Salgo a cenar y de copas con Ol la digna que patalea suave porque finalmente no se puede subir al Kilimanjaro. Nos atienden camareros simpaticones que hacen bromas sobre la temperatura, de esas que no hacen gracia pero que río a rabiar, porque se me da fatal el disimulo, porque me conmueve su interés en hacernos reír.
En el cielo brilla una luna que apenas cabe en él.
En la terraza sopla un fuerte viento de noche de septiembre.
Se está bien en la plaza de un pueblo del norte hablando de la vida.
En Madrid, bajo la nieve, en Nueva York o en un pueblo perdido del norte.
Sobrevivo porque voy armada con un bolígrafo.
Si vienen los malos se lo clavo en los ojos.
Si viene el amor me pinto un corazón a ver si hay suerte.
Si viene mi jefe le dibujo un proyecto absurdo para que lo despedace.
Si vienen amigos me pinto bigote para que rían.
Si viene una mala racha me pinto un antifaz para esquivarla.
Y si viene Ele minúscula se lo regalo.
Mientras tanto se me pasa la existencia buscando una goma de pelo que llevo inadvertidamente en la muneca.
Arbustos andarines