Imaginando que la cama es una nave espacial

Mientras se pueda volar...

domingo, abril 20, 2008

Mundo Mono

Pienso tu cabeza repleta de una multitud de estúpidos monos.
Que no dejan de chillarte lo que tienes que hacer.
Lo que debe de ser.
Lo que está bien y lo que está mal.
Lo conveniente de lo inconveniente.
Que te comas las lentejas.
Que te engañes.
Que alicates hasta el techo.
Que esta no, que mejor la otra. Que la dejes.
¿No ves que no te conviene?
Que eso del amor no importa.
Quédate con la de siempre.
¿Has visto que bien le salen las lentejas?
Deja de soñar con Hollywood y alicata las cocinas y los baños.
Cásate con la que debes y cría monos.
Eso es lo que tienes que hacer.
Tus monos, NO otros monos.
Fecúndala con semilla de mono.
Luego haz lo que te de la gana.
Te vas con la otra sin que se entere.
Que el amor no importa.
No sabes que siempre se acaba, se quema, se muere.
Ocúltalo junto al sexo y la muerte.
Escóndelo bajo el dinero, bajo conversaciones huecas, bajo cosas que no necesitas.
Y si tienes lágrimas te las tragas para que no sean..
Tú alicata vestuarios y piscinas.
Alicata y no nades.
Que de tanto nadar se te ha llenado la cabeza de peces.
Y tienes que dejar sitio para los monos.
Que no tienes edad.
A tu edad y con esa cabeza de pecera.

Eso pienso.
Que tu cabeza anda llena de monos.
Como la de todos.
Tal vez más monos y quizá más Cromañones.
Y con tanto chillido de mono no puedes pensar.
Monos que te dicen que te quieren, que te aceptan.
Bienvenido al club.
¿No te das cuentas que ellos que saben?
Si lo de tu cabeza no es una pecera.
Es tu escafandra.
La escafandra del hombre de la luna.
Que no puede dejar de volar en naves espaciales.
Ni sacarse de la cabeza esos estúpidos monos.

Y mientras intento mantener a raya a mis monos cruzo los dedos,
para que el cordón invisible que me une al ombligo de Ele minúscula no se rompa jamás.
Para poder evitar que los estúpidos monos se instalen en su cabeza.

¿No nos ha valido de nada ver el planeta de los simios?

domingo, abril 06, 2008

I love you Dexter Morgan

Dexter Morgan, forense policial, limpito y ordenado, es mi mejor amigo.
Tiene el inconveniente de no ser real.
Pero lo perfecto no existe.
Ya nos lo decía Billy Wilder en Con faldas y a lo loco.
Por eso, el hombre de la luna, tras doce horas volando en la nave,
se tira en paracaídas a los pies de su ex novia acabada en i.
Y como buena poseedora de nombre que acaba en i,
es convencional, predecible, lisa, sin aristas,
y a su lado todo es mucho más cómodo y más fácil que conmigo.
¡Dónde va a parar!
Que yo, tras tantas horas con tipos como Dexter, ando perdida en la ficción.
Mientras que ella es real y son doce años.
Doce.
Como los apóstoles,
las uvas de nochevieja,
un equipo de fútbol si le sumas uno,
o la mala suerte si se lo restas.
Y dicen que piedra gana a tijera, tijera gana a papel, papel gana a piedra
y que Realidad gana a Ficción.
Yo no lo creo.
Por eso Dexter Morgan es mi amigo.
Tan vacío, tan filosófico y tan guapo.
Y pasamos el fin de semana juntos.
Preferible a muchas realidades.
Empujar el carro por el Carrefour entre multitudes, es real.
Las lentejas y los tanatorios, son reales.
El 5 fluoracilo, los vómitos y las nauseas, son reales.
Es real tanta mentira y tanto disfraz.
Tener que decir bien cuando te preguntan qué tal todo.
Aunque andes haciéndote un torniquete para no desangrarte,
aunque lleves la víscera cardiaca pisoteada en el bolsillo,
(por dejarla donde no debías, que la realidad es peligrosa).
Todo Bien
¿Qué tal todo?
Bien
Dexter si que me comprende.

Hoy es domingo y primavera en Madrid.
Duermo con la ventana abierta.
Me despiertan los sonidos de los vecinos que ascienden por el patio.
Y puestos a escuchar, me gustaría:
Oír risas, carcajadas, alguien que hace cosquillas,
una canción de bosanova, los pasos de alguien aprendiendo a bailar,
los gritos de alguien que explota en un orgasmo incontrolado.
En lugar de eso se oye la misa de la tele,
con su sermón y sus cánticos guitarreros de gozos y de almas grandes alegría viva dios.
Esa realidad que da miedo.
Me levanto, hago café y, aunque me apetece estar con Dexter,
me obligo a vestirme y a bajar a por el periódico.
Se que Dexter me espera.
¿No es perfecto?