Imaginando que la cama es una nave espacial

Mientras se pueda volar...

jueves, mayo 29, 2003

Con Civera en el ascensor

Dice Sabina que al lugar dónde has sido feliz no deberías tratar de volver. Ni caso. Vuelvo a Formentera.
Subiré a un avión y dejaré atrás voces que creen que...
Dios no Existe
Los Piscis son egoistas
El suhi está de moda
Está bien vivir en las afueras
Terelu y Ana Gª Obregón deberían ser expatriadas
Raúl es el mejor jugador del mundo
No existe la depilación definitiva
Eusebio Poncela y Marisa Paredes son la misma persona
El amor dura tres años
Si trabajas en una multinacional tienes que saber inglés...
Dejaré atrás...
Escaleras del metro hacia abajo
Escaleras del metro hacia arriba
Humos de tubo de escape
Las vueltas del tambor de la lavadora
Las conversaciones de ascensor...
En el ascensor uno de los chicos de los recados me dice
- Mola un montón el dragón. Se acerca, se agacha, y toca el dibujo de mi falda. Se parece tanto a David Civera que lo que más me extraña de sus palabras es que no me las haya dicho cantando y bailoteando a mi alrededor con ritmillo convulsivo saltarín.
No puede votar. Si entrar en discotecas. Le echo 17.
¿Me habrá confundido con una de su especie? ¿Me vacila? ¿Por qué me habrá tocado? ¿Seré como los viejos rockeros de tatuaje y cuero que viajan en Harley? ¿Querrá llevarme a litrona parque party?...
Algo no encaja. Me parece oir la voz del presentador de aquel concurso televisivo, Jordi Hurtado, ¿Qué le sobra, que le falta a este videotruco? El tictac del tiempo. El público gritando: La señora de la falda del dragón, la señora de la falda del dragón.
- No es un dragón. Digo, por decir algo.
- De todas formas mola un huevo, responde el falso David Civera.
El resto del día no logro deshacerme del soniquete "queladetenganqueesunamentirosacobardeycaprichosa". No me gusta el cantante David Civera. No me gustan sus canciones. Ni siquiera estoy segura de que esta sea suya.
Pienso en azul. Quedan 24 días para dedicarme a flotar sobre un perdido trozo de tierra en algún punto del mediterraneo, rodeada de agua de mil azules. Azul.

sábado, mayo 24, 2003

Jajaja, jajaja,... Una risaaa!

He releido lo que escribo. ¡Cáspita que tristeza! Me propongo inaugurar una nueva temporada optimista y feliz. La nueva Yo. Primero me voy frotar hasta que me salga del cuerpo este maldito barniz de pesimismo que ya me tiene harta, y segundo, voy a poner veto a la palabra soledad, que ya me vale, ¡con 40 millones de españoles que somos! A partir de hoy, venga a reirnos. Jajaja, jajaja, jajaja. Empiezo ahora mismo a escribir cosas alegres y divertidas:






No se me ocurre nada. Me falta práctica. Me digo. Paso a la acción:
No me veis, pero estoy venga a tirar confeti y serpentinas. Suenan sambas brasileñas, y hago una cadeneta conmigo misma.
Ele minúscula me mira muy seria.
Tengo susto. Me suelta.
Y es que además de confundir susto y miedo, aún no está acostumbrada a la nueva yo, o a los comportamientos esquizoides, según se mire. Hay que darla tiempo.
Seguís sin verme. Ahora estoy haciendo una estupenda imitación de Michael Jackson. No es muy original, pero para empezar es mejor algo fácil.
MAMA, SUSTO. Insiste alzando la voz. No funciono bien bajo presión, de modo que abandono la imitación, que por otra parte, me estaba quedando fenomenal. Ele minúscula me mira. La miro. Me mira. La miro.
¡Vamos a divertirnos! La digo con emoción digna de agrupación cristiana apunto de cantar el Kumbaya, señor, kumbayaaa, acompañado de guitarras.
La miro. Me mira. La miro. Me mira. La miro. Me mira.
¡Hay que joderse, que aburrido es esto de divertirse!
Va a tenener razón Princesa cuando me dijo "no eres tan graciosa". Por algo vivió un año conmigo y me conoce bien.
No se me ocurre nada. Cero. Me quitas el gimoteo angustioso y los refunfuños y me quedo en ná. Voy a pesarme, a ver si al menos al menos he adelgazado.

domingo, mayo 18, 2003

Love Story: Espumadera y yo

Mi espumadera es especial. Hace un par de semanas que salimos juntas. Ella dentro de mi bolso, en silencio, pero ahí, siempre a mi lado. Todo empezó así:
A Ele minúscula, como es tan pequeña, no le cabe aún la paciencia en el cuerpo. Sus momentos de espera antes de salir a la calle son indómitos, y para superarlos recurrimos a cualquier objeto que despierte su interés. Descartando hachas, sierras eléctricas, y minas antipersona. Hace un par de semanas eligió la espumadera. Un cúmulo de demasiados: demasiada prisa, demasiado sue?o,... hicieron que no me diera cuenta hasta mitad de camino de la guardería, que Ele minúscula iba causando sensación con la espumadera como estandarte. Se la quité. Lágrimas. Me la guarde en el bolso y me fuí a trabajar. El trabajo es lo que tiene: una jornada se hace tan pesada como una década. ¿Quién se acuerda de que pasó hace 10 a?os? Olvidé sacarla del bolso esa noche. Y la siguiente. Y la otra. Y la de después. Y durante el día abro el bolso. -Ahí está. Que no se me olvide sacarla. -Ahí sigue. De esta noche no pasa. -Será posible. Aún ahí!. -Hola!, qué tal vas? - Oíste lo que dijo? Yo tampoco me lo puedo creer.
Y así, día tras día, nuestra relación se va haciendo más estrecha. Mi espumadera tiene inteligencia y sensibilidad.
El día que el corazón me hizo crack, ella se escondió, y por eso Él sirvió la paella con cazo y con asco. Tengo testigos. También aquella noche se rompió una bonita lámpara que compramos en Cuba, pero trás el crack de la víscera, me afectó bastante poco. Pensé: - Menos mal que se ha roto hoy, si se hubiese roto ayer me habría llevado un disgusto.
Ya se sabe: el dolor, la tristeza, el amor,... tan sólo una cuestión de grado y comparaciones.
En cuanto a la Espumadera y a mí,... de momento nos va bien juntas. Sí, ya sé que ella es "ella", y yo soy heterosexual, pero como diría Billy Wilder: -Nadie es perfecto.

miércoles, mayo 14, 2003

Mortadelo viaja en metro

Hoy no hay quién despierte a Ele minúscula, que de madrugada me ofreció una exhibición de samba. De modo que le pongo el forro polar sobre el pijama, me la echo encima y me la llevo. Soy una cama.
Con tela de tapicería de Ikea, me he hecho una falda. Subo las escaleras del metro y oigo: _Mira juan, nuestro sofá. Soy un sofá. Un chico muy joven de los de noalaguerra me mira insistente. Le gustarán los sofás.
Han puesto pantallas en los andenes del metro. Subo al vagón. El proyector emite sus imágenes sobre mí. Los viajeros me miran. Soy una tele.
El metro va a rebosar, soy pisoteada varias veces. Soy una alfombra.
Me he sentado a cenar con 1 metro cúbico de ensalada. Me lo como. Soy una pelota de playa. Lucía me mira, abre un cajón, saca su bañador y se lo coloca como puede, sobre la cabeza. Su mirara lo corrobora. _Eres una pelota de playa.

Me transformo. Soy Mortadelo.
Hoy es 14 de mayo, si fuera yo sería mi santo y mi aniversario de boda. Y tal vez la nostalgia, con banda sonora de Van Morrison me hubiera puesto triste. Pero Mortadelo nunca tuvo sitio en el santoral, ni mucho menos estuvo casado, ¿de quién se va a enamorar Motadelo?. Es una suerte.

Fenomenos inexplicables: Viajo en la líneal 10. Como aviso del cierre de puertas suena el pitido psicopata de la película Psicosis. Juro que es verdad.

viernes, mayo 09, 2003

Soledades: indicaciones, y posología

Barro y friego la casa con rabia de no poder barrerme y fregarme el alma, para librarme de esta pareja de monstruos que se llaman igual: SOLEDAD y soledad.

Soledad minúscula, duele, hace llorar con lágrimas, e incluso a veces, con hipos y mocos.
Es el amor inexistente, los amigos escondidos o silbando, el cansancio de uno mismo, la neurosis, los miedos,...
Es la soledad de que nadie te mire. De volverte invisible. De considerar que quiza no estás.
Es una soledad de morondanga comparada con SOLEDAD mayúscula.
¿Para espantarla?: La risa, un barman, un libro, ¡no de Pessoa!, una pelí, ¡no de Lars Von Trier!, la maría, sexo con Javier Bardem o con la selección nacional de Rugby,... Princesa me la acaba de espantar.

SOLEDAD Mayúscula. "Una soledad tan superlativa que no cabe dentro de la palabra soledad y que no puede ser imaginada si no se ha conocido. Es como estar en el interior de una tumba enterrado vivo" (Rosa Montero).Es una soledad que asfixia, que mata. Ni siquiera te deja llorar. Apenas respirar. Nada tiene sentido. Locura.

Es una soledad en la que vivir se traduce en ir siendo devorado por la muerte. Tengo 34 años. Adiós a un tercio de mi vida, _porque pienso llegar a centenaria viejita, viejita, y seguir leyendo hasta el final_. Adiós dedos de los pies, adiós canilla, adiós menisco, adiós femur, adiós tibia y peroné, adiós esfinter pilórico, adiós huesos metatarsianos,...
Anoche me desperté. Se me había dormido un brazo. Mientras con el otro intentaba mover ese trozo de carne tan ajena, pensé: Esto es un envase. Soy un envase. Qué fácil perder la carcasa. La SOLEDAD mayúscula comenzaba a trepar por los pies de la cama. Asomaba las orejas. Ele minúscula se puso a llorar. Me salvó.
¿Para eliminarla? Una logotomía. La inmortalidad o la muerte. Escribir.

Ventaja: Al menos, si soledad minúscula se hace insoportable, siempre puedes llamar SOLEDAD mayúscula, y sentir que todo importa un pito. ¿Ventaja?

lunes, mayo 05, 2003

Mi mama me mima, mi mama me ama

Es el día de la madre. Mi madre me regala flores. Considera que la entrega de flores debe correr a cargo de ele minúscula. Aunque se llaman igual el entendedimiento es difícil; quizá la diferencia generacional de 6 décadas y media entre ellas, tal vez el que ele minúscula aún no haya vivido ningún cumpleaños con "s" de plural,... La ceremonia de entrega sufre retrasos. Finalmente resulta estupenda aunque las flores huelen a soledad.

Regalo a ele minúscula una tienda de campaña. Se emociona tanto, con esa emoción sin adulterar, que jugamos dentro de la tienda al valequeestabamosen, hasta que el oxigeno cerebral comienza a escasear debido al calor plástico. Así tras haber acampado en una ladera del Tíbet, en una playa de Borneo, en el Circulo Polar, y en el desierto de Gobi, nos vemos obligadas a salir de expedición.

Ele minúscula me regala salvajes y aventureras noches de fin de semana acampadas en el salón. Uno de los mejores regalos de mi vida. En serio.

Mis amigas me miman
Carmen me invita a café. Vive colgada del cielo del madrid castizo. Se la ve bonita allá arriba. Ya en plena noche de domingo me llama Shu, que acaba de volver de "jugar" en la Fnac, que ha comprado muchos libros, que va a cenar, que el joven Zen anda descorchando una botella de vino Sudafricano. La cata en directo: Chorizo afrutado con regustillo ahumado. Hay que abrir otra botella. Después va a ver "7 vidas". Más tarde "Fraiser". Oirla me borra las esquinas de la soledad. Se agradece en un domingo por la noche.