El síndrome de Collins o sábado noche y yo en casaCollins llego a la luna y no la piso.
Tampoco parece que objetivamente el darse una vuelta por la luna sea gran cosa, pero sus 384.400 kilómetros de distancia, y lo decorativa y poética que queda vista desde aquí abajo, la convierten en algo magnífico.
Lo dicho, Collins llego hasta allí y no salió de la nave.
Solo. Jodido. Deprimido.
En la luna. Para qué?
Todo el mundo ha pasado un sábado por la noche en casa, sin salir.
Cuando parece que la vida está ahí fuera.
La juerga, el amor de tu vida, exóticos cócteles, los amigos, la risa, el sexo salvaje y los antros abiertos hasta el amanecer.
Y tú ahí dentro, en casa. En la nave.
Viendo una película de culto en el dvd o un inmundo programa del corazón en televisión.
Leyendo a Navokov y oyendo a Mozart, o poniendo lavadoras y limpiando la taza del water.
Cenando Sushi y un buen vino, o sobras que habitan en la nevera a punto de caducar y atacarnos.
Tú, ahí solo, sin nadie, o solo con alguien por no estar solo, que es peor.
Y tú, los dos, los cien, los mil, los millones de millones de solos, atacados por el síndrome de Collins el sábado por la noche.
Convencidos que la vida es eso otro que sucede ahí fuera.
Solos. Jodidos. Deprimidos.
Vivir. Para qué?
Todos afectados por el síndrome de Collins.
Salvo los enamorados.
Salvo los pesimistas.
Salvo Joan Woodward que duerme con Paul Newman todas las noches.
Aunque en realidad sabes que ahí fuera no hay gran cosa.
Que los cócteles tienen bonito nombre, feo sabor, y resacas que anuncian la muerte.
Que el sexo salvaje asusta.
Que el amor de tu vida seguro que está durmiendo.
Que los amigos, la juerga y la risa son más ciertos a otras horas.
Que en realidad la luna no es para tanto, y que la vida tampoco.
Pero ahí andamos, con nuestro estúpido síndrome de Collins cada dos por tres.
Que bien mirado tampoco está tan mal.
Una manera de pasar la noche del sábado como otra cualquiera.
Al fin y al cabo Collins viajó a la luna.
Al fin y al cabo estamos vivos.
Una manera de pasar la noche del sábado como otra cualquiera.
Al fin y al cabo Collins viajó a la luna.
Al fin y al cabo estamos vivos.

